«Con los títulos de Ana María Matute»

Tomada prestada, sin permiso, de San Google.
«En esta tierra», regentada por un «Olvidado rey Gudú», «La pequeña vida» de «Los niños tontos» pasa desapercibida, de la misma manera que lo hacen las «Luciérnagas» cuando sobrevuelan las orillas de «El río».
A lo lejos, se distingue «La torre vigía», único puesto que les separa de «El país de la pizarra», donde todos los años se celebra la «Fiesta al Noroeste» con la que sus habitantes quieren recordar la «Historia de la Artámila».
A este lado de la frontera, en la que «Los soldados lloran de noche», se les mira con envidia. Sienten vivir presos en un «Paraíso inhabitado» donde  «La trampa» de «El árbol de oro» hace que «El saltamontes y El aprendiz» entren en la «Casa de juegos prohibidos» a la búsqueda de «El verdadero final de la Bella Durmiente».
Con «El tiempo», «El saltamontes verde», descubre,  «A la mitad del camino» «De ninguna parte» a «El polizón del «Ulises»» quien le descubrirá «El libro de juegos para los niños de otros». Con su lectura, todos los habitantes, descubrirán el lugar donde se esconde «La puerta de la luna» que les dará paso a una feliz «Vida nueva».
Tras jugar con los títulos de algunas de sus novelas y cuentos, in memoriam, te invito a que escojas uno y lo leas. 
Ese es el mejor homenaje.

«Carta abierta a una luchadora»

(Extraída, sin permiso, de San Google)
Siempre
veía la luz al final del túnel. Ella, en si misma, con su ilusión,
su simpatía, su carisma y sus ganas de querer, era el potente faro
que alumbraba el camino de sus amigos. 
Pero la vida, la de cada uno,
y las circunstancias que nos rodean, la han llevado a saborear la
amargura, la tristeza y el desamor.
Desde
la distancia solo podemos ofrecerte nuestro cariño, nuestro más
sincero recuerdo, nuestro apoyo, nuestra más duradera y permanente
amistad para que, en estos momentos tan difíciles, te sientas un
poco más acompañada.
Ojalá
yo también pudiera estar a tu lado, abrazarte, pero como ves, la
caballería llega y, aunque solo sea por unos pocos días, sentirás
las manos amigas de tu “hermanita” acariciar tu pelo, consolar tu
alma y soportar las lágrimas que durante tanto tiempo has derramado
en la soledad de tu casa.
Estamos
lejos, pero somos muchos los que nos acordamos de ti, los que te
apoyamos, los que deseamos que tu lucha termine pronto. Te estamos
esperando, así que no desfallezcas. Durante estos días llénate de
energía, levanta la cabeza y mira. ¿Lo ves? ¿Nos ves? Somos
muchos, somos los que estamos contigo, los que ahora te gritamos
¡arriba!, los que encendemos luces donde apoyarte y guiarte, porque
tú siempre has representado la esa misma luz.

¡Ya
queda menos! Te esperamos.