«La Orden de los Muserianos»

Creencias religiosas, órdenes y sectas, hay muchas. Las hay secretas, de las que nada o poco se sabe. Muchas tienen reconocida su existencia, recibiendo apoyos y aceptándose, ya que tienen entre sus fines, con razón o no, conseguir la plenitud y el desarrollo de la persona, o contentar a una divinidad, o… El caso de los Muserianos es otro. 
Con rituales difícilmente entendibles para los no iniciados, verlos en plena acción supone todo un reto para la compresión de un ser normal. Lo habitual es ver a cuatro de ellos, reunidos en un círculo procesional, mientras el resto, siempre en número par, espera expectante su turno. Los actuantes, unidos en dos parejas contrarias, se lanzan diferentes retos o lances, como ellos mismos los definen, pasando el rato a la espera de la respuesta de la pareja rival. Cuando ésta se produce, el contraataque es inmediato, ejercitándose un rezado frenético y casi ininteligible. Mientras esto ocurre, cada pareja, a escondida de sus rivales, se hace señas, emiten sonidos y ruidos guturales, con la intención de ser apoyados por su igual. 
Como muestra de tal desenfreno sin par, basta con leer —mejor hacerlo imitando la voz de difunto Félix Rodríguez de la Fuente— la transcripción, grabada con cámara oculta, de uno de estos lances: «Sí. No. Vale. Quiero. Venga. Jo. Ños. Paso. Venga. Va. Ummm. Que sí. Uf. Que no. ¡Mamón! Que caiga un chaparrón. Órdago a la glande —previsiblemente quería decir «…a la grande», pero la emoción y tensión vivida en el momento produce la liberación de andrógenos en la sangre, afectando al cerebro, provocando que la lengua se les trabe.»
El ritual ha durado varios minutos. Ellos gritan y se regocijan. Llegan a la extenuación, al insulto «cariñoso», a la solicitud de actos amorosos, de sodomización, y masoquismo. Es muy recurrente, en todo el proceso, la utilización de palabrotas —insisto en lo de la liberación de sustancias químicas naturales. 
El éxtasis es tal que casi consiguen la unión con el nirvana, solo interrumpida por el descorche de otra botella de vino, el olor del chuletón cocinado a fuego lento, en las brasas de la barbacoa, o el tintinear de los hielos servidos, entre rones y gintonics, en copa balón, nunca en vaso de tubo, aspecto este no autorizado y castigado en los sagrados misales por los que se rigen. 
Y es que el juego del mús los ha unido en un propósito común, alejado del resto de ciudadanos y ciudadanas, formando la ya reconocida y admitida «Orden de los Muserianos», que, como toda camarilla, tiene sus propias creencias y rituales, difícilmente comparables a las de otras sectas o creencias religiosas. Sean felices. Gracias por leerme.

«¿Cómo se viste un escritor?»

Aunque en estos momentos me estés leyendo, he de reconocerte de que no estoy, como crees, al otro lado de tu pantalla. No estoy en casa. Medio cumpliendo con mi rutina de escribir en este blog los jueves, este post es realmente de ayer. Aunque hable de cosas que me están pasando hoy, ahora. Estoy en plena presentación de mi libro «La Legión de los Bosques».
En el cuento «El traje nuevo del emperador», el sastre engaña vilmente a su majestad, haciéndole creer que lleva una vestimenta hecha con la mejor tela jamás ideada, capaz de descubrir a los más estúpidos e incapaces del reino. ¿Qué tiene que ver esto con mi historia?
Quizás hoy, en un primer momento de la tarde, quizás por el miedo escénico o por falta de confianza, me he sentido como el emperador, estúpido. Embutido en mi chaqueta nueva, con la camisa bien planchada y los zapatos recién lustrados, me he lanzado, «desnudo», ante amigos y familiares para presentar mi nuevo libro.
Todo mentira. Solo una percepción estúpida. He de reconocer que estoy rodeado de gente maravillosa. Muchas de esas personas me arropan con su presencia, sus risas, su complicidad y su amistad. Otras, con pena por no poder estar «en cuerpo presente» mandaron mensajes de ánimo, de felicitación, de esperanza y de buenos deseos. Pero como de todo hay en la viña del señor, vestido con este traje de «escritor» —que ya te digo yo que no creo que nadie deba llamarme así— sí he de reconocer que esta presentación, mejorando la tela que le vendió el sastre al emperador, funciona ya que, desde la distancia, permite ver cómo algún envidioso demuestra sus carencias retorciéndose al ver que las cosas me salen bien.
Al final me quedo con lo más importante: tu presencia, física o en espíritu, tus ánimos y tu apoyo. Gracias por tu amistad. Gracias por estar en los momentos buenos —los malos ya llegarán—. Gracias por leerme.

«Es hora de buscar cole»

Hay brujas que utilizan recetas misteriosas con la finalidad de cumplir deseos y conseguir favores de otras personas. Como elementos de esos brebajes están: los dientes de tritón, la saliva de sapo o el sudor de araña, entre otros. Todos esos elementos mezclados en su justa medida hacen conseguir milagrosos resultados.
Todos los años, por esta época, las madres primerizas —ellos pasan más—, se lanzan a la búsqueda y captura de sortilegios y encantamientos varios con tal de conseguir una ansiada plaza escolar en un colegio de su agrado. 
Movidas por el desespero y la inseguridad, son capaces de cualquier cosa como acudir a citas con los equipos directivos —adecuadamente emperifolladas para intentar «seducir» y demostrar lo que son—; hacer cola desde altas horas de la madrugada con tal de ser la primera en entregar los papeles —aunque la normativa que la regula no dice nada de orden de llegada—; llamar al cuñado de la vecina, del primo de una amiga —que tiene un conocido en el colegio en cuestión, o en la Consejería—, para ver si le puede echar una mano para que acepten a su criatura; donar una pequeña cantidad «simbólica» —en plan impuesto revolucionario— a favor de la Fundación de San Nosequiensito; poner velas a Todos los Santos —ese día sí que es creyente, la más creyente, y no veas los golpitos que se da en el pecho. Si la monja o el cura está delante mejor—; junto al DNI, las fotos, el impreso, el Certificado de residencia…, le ponen al niño un hilo rojo, pegado en la espalda a base de saliva, porque «unaquesabedeesascosas» —por no llamarla bruja— le dijo que igual las otras madres le hacen un mal de ojos… y todo ello sin leerse las instrucciones de admisión, que lo dejan todo clarito —bueno, es verdad que aquí he exagerado— y no deja lugar a todos los acontecimientos anteriores —o eso dice la teoría.

¿Te crees que estoy bromeando? Te diré que hay hasta quién contrata un detective privado para demostrar que aquellos —sí, aquellos, los que están delante en la lista de admitidos— no viven donde dicen que viven y que, por lo tanto, no tienen los puntos que tienen y que, por lo tanto, no pueden estar por delante de mi criatura. 
Igual lo de la saliva de sapo no deberíamos descartarlo.

«¡¿QUIÉN DOMINA?!»

―¡MEDICINAAAAAAAAAAA!
―gritan en una sola voz.
Sí,
un grito unísono es el que emitiremos mañana viernes y el sábado,
con motivo del comienzo del III CERTAMEN INTERNACIONAL DE TUNAS
“CIUDAD DE SANTA CRUZ DE TENERIFE”.

El
ambiente entre mis compañeros está cargado de ilusión. “los
nuevos” han hecho un gran trabajo de organización, gestión y
difusión de este evento
, que hacía ya unos pocos años que no se
realizaba.
“Los viejos” ―entre los que me incluyo ― estamos
entusiasmados con volver a calzarnos el traje, subirnos o caernos del
escenario, desafinar un poco, olvidar la letra de las canciones,
bailar capas, exaltar la amistad, dar el do de pecho ―que cada uno
se sitúe―…, y recorrer, en majestuoso pasacalles, los adoquines de
Santa Cruz, para terminar rondando bajo el balcón del Casino.

“Los prehistóricos” ―que haberlos «hailos»― andan como locos
intentando recuperar un traje que ponerse ―algunos ya quedan
estrechos, otros quedaron en casa de las ex, muchos se los comieron
las polillas, unos pocos fueron quemados…― con el que poder compartir, al
menos, una tarde ―ya no están “pa más”―, en la que las
risas, la camaradería y las viejas canciones inunden de recuerdos
sus ajados cuerpos.

Sí. La TUNA DE MEDICINA DE LA ULL está en la calle.

¡¡¡AUPA TUNA!!!