En esta ocasión, la esperada llamada nos cogió recién levantados, aunque después nos enteramos de que la alerta surgió a las cinco de la mañana, perfectamente atendida y escoltada por la Policía Nacional hasta el hospital.
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«Nada que objetar a las leyes de Mendel»
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PRESENTACIÓN TEXTOS SOLIDARIOS
«¿Cuestión de suerte?»
mucha en ella, pero, tanto su padre como
su madre, se lo decían constantemente: «Tú es que has nacido de pie» ─le
decían cada vez que aprobaba un examen─; «pero que suerte tienes» ─escuchó
cuando, nada más terminar la carrera, encontró un trabajo─; «ya me gustaría a
mí tener la mitad de la potra que tienes» ─le dijeron los amigos el día que se sacó
aquel pequeño premio en el cupón de la ONCE─; «desde luego, la fortuna te
sonríe, qué buen marido has cazado» ─le dijeron las viejas, amigas de su madre,
el día de su boda… Ella se había cansado de todo aquello. Era cierto que la vida
le había sonreído, pero todos lo achacaban a su buena estrella, nunca nadie le
reconoció su esfuerzo y tesón.
«Esas maravillosas comprensiones lectoras»
clase de primaria es como un cajón lleno de sorpresas. Metes
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| Extraída de San Google |
la mano
y sacas a tres, niños y niñas, alumnos excelentes, diez buenos y
trabajadores, cuatro pasables, dos ruinillas, otros tres que están
en otra cosa, uno con Necesidades Educativas Especiales (NEE)
―autista― y a Martita.
Siempre hay una Martita.
es una niña ―o un niño, en
cuyo caso lo llamaría Miguelito― que si la miras al trasluz
parece normal, como los demás, o casi. Más de cerca la cosa cambia.
de la mañana. Clase de lenguaje. Mientras el gran grupo desarrolla,
de manera individual y autónoma, un texto a partir de una imagen
entregada al azar; los dos runinillas están haciendo una ficha de la
letra s, el de NEE está picando unas imágenes que tiene que
ordenar… yo encuentro unos minutos para dedicarle a Martita y
trabajar algo de comprensión lectora.
vamos a leer esta frase.
bebe del porrón del Alfredo» ―Lee ella sin dificultad.
bien, Marta!, ¡Muy bien! Ahora la primera pregunta.
bebe del porrón de Antonio? ―¡Perfecto, buena dicción, fabulosa
entonación, velocidad adecuada…
miro. Espero su respuesta. Pasan cinco segundos. Diez.
párpados tiemblan. Sus ojos parecen entrar en estado de posesión
diabólica. Se quedan en blanco. Como su mente.
a leer la pregunta.
lo hace.
bebe?
levanta los ojos. Me mira. Abre la boca y…
no ―le digo con tono cariñoso― Vuelve a leer la pregunta.
lo hace. Vuelve a entrar en estado de hipnosis. Abre lo ojos y dice:
Marta, ¿Quién es Alberto? En el texto aparece algún Alberto. La
pregunta es: ¿Quién bebe agua?
―Ella duda― Mi tío también bebe agua.
suelo comerme las uñas, pero ahora entiendo porqué la gente lo
hace. Ahora mismo mataría al que hizo este libro.
Marta, pero eso ahora no importa. Vuelve a leer la pregunta.
la misma perfección del principio la repite en voz alta. Le vuelvo a
insistir en la cuestión que nos ocupa. Ella me mira y muy convencida
me dice:
a notar un temblique en mis piernas. Los ruinillas comienzan a
disparatarse. El NEE necesita que le eche una mano, los buenos están
haciendo cola para preguntarme unas dudas, los diez buenos empiezan a
subir el tono de voz, Marta me mira. Le insisto en que vuelva a leer
la pregunta. Vuelve a contestar.
porrón.
Marta, no ―ya me tiembla todo el cuerpo― ¿Quién ―exagero el
interrogativo― bebe agua?
clase comienza a destartalarse. Como mi paciencia. Necesito atender a
los demás. Mis nervios están a punto de estallar. La niña vuelva a
abrir la boca.
beber agua? ―¡¡¡¡¡Noooo!!!!! Grito para mis adentros. Pero no
se me ha notado. Esta es mi escapatoria, y la de ella para que la
deje en paz, para reconducir al resto mientras respiro, me relajo y
cojo fuerzas para volver a intentarlo con ella― Yo también tengo
sed ―continúa diciendo―, como Alfredo.
cinco preguntas por hacer. El día promete ser largo.
«Con sangre, sudor y lágrimas»
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pasados los santos días toca hacer recuento. No de mis actos y
constricciones sino de ciertas similitudes encontradas en costumbres
tan dispares.
lugar me llama la atención la diferencia de sentimientos que estas
fiestas generan en el público. Por un lado tenemos a los que —con
sangre, sudor y lágrimas—disfrutan entregados a los rezos, las
procesiones, los ramos y el recogimiento. Por otro lado tenemos a los
que —con sangre, sudor y lágrimas— disfrutan de la playa,
cremas, un viaje y reuniones de amigos.
tengo más claro de que esta España nuestra es bipolar.
tal y como suele ocurrir en todos los ámbitos, para unos y otros, es
que pasadas estas fechas, tanta dedicación se une en una misma lucha común —también
a sangre, sudor y lágrimas— que no es otra que la de intentar
bajar esos fofos michelines de más que se nos han acumulado entre
tanto rezo o chiringuito, entre tanta procesión o hamaca, entre
tanta misa o reunión de amigos…
que tener en cuenta las formas en las que, tanto los unos como los otros, se desprenden de
esa pesada carga, o al menos lo intentan, ya que lo hacen de la misma manera: con
sangre, porque no hay nada más sangrante que las facturas de los
remedios milagrosos que te venden en las farmacias, parafarmacias y
demás «macias —o mafias, según se mire—»; con sudor,
sufriendo terribles tablas aeróbicas en esos gimnasios o grandes
caminatas, por las ahora concurridas «rutas del colesterol», de cada
barrio o pueblo; y con lágrimas, llorando al ver las cajas de
galletas que no podemos comprar, o la pizza que no nos podemos
comer…
entre nuestras Españas resulta haber más cosas que nos unen de las
que nos separan y, sin duda, una de ellas son las ganas de
sufrir, tras la sufrida Semana Santa.
«Cónclave preparado»
consideran sagrados. A lo que hacen lo llaman cónclave, y es que se
reúnen para un único asunto, solo unos pocos elegidos.
Todo está preparado: las cervecitas, los cuencos para los
ganchitos, las pipas, abundantes bolsas de hielo en los congeladores,
por si alguno prefiere un cubata, y las despensas rebosantes de
viandas para soportar, con dignidad, el asalto de tremenda tribu.
Bene y sus colegas, son forofos del fútbol en general y fieles
creyentes del Barcelona en particular, por lo que mañana se juegan
el todo por el todo.
Por esas similitudes de la vida, otro cónclave también tendrá
lugar mañana, con parecidos, aunque no idénticos preparatorios,
sobre todo en lo concerniente a los cubatas, cervezas…, creo.
Entre uno y otro cónclave todo se asemejará, incluido el detalle
final del humo. Ya se encargará Manolo, uno de los colegas del
Berni, nada más terminar el encuentro, de sacar fumata blanca
encendiendo su pipa de agua, cargada de la más exquisita hierba
comprada a la vuelta de la esquina. Cosas de los cónclaves, en
cuanto vean el humo unos gritarán Habemus Papam y otros
Habemus Porrus, pero les aseguro
que la alegría y el entusiasmo será el mismo.
«Toca hacer recuento»
vez superada la primera ola de festejos, en este tsunami arrollador
de compras, eventos, buenos deseos… que supone la Navidad, a
llegado el momento de mirar la vista atrás, para ver el camino
seguido.
lotería mejor ni hablamos, que este año no sacamos ni para pipas.
pasado otros años. Este año la tan merecida como esperada, ni se
asomó por la puerta y además, para más inri, Hacienda también nos
han descontado la cotización de la misma, con lo que este mes hemos
cobrado menos. Para entendernos, además de cornudos apaleados.
cuanto a lo del fin del mundo, ¡menudo chasco! Por lo menos podían
haber caído unos meteoritos, o algo así, para animar el asunto y
ahorrar en fuegos artificiales o ¿es que los peperos también han
recortado en apocaplisis? En este sentido, tengo un par de amigos que
también sobrevivieron al cataclismo, pero han decidido hacerse los
muertos y no han ido a trabajar, ¡Ah!, ¡no!, ¡perdón! que los
acaban de dejar en paro. ¡Ups! ¿Cuántos hay ya?
imagino que, como a muchos, el móvil no ha parado de sonar. Los
mismos vídeos (el del pitufo cantando, el gato con voz de pito, el
Papá Noel que se baja los pantalones…) una y otra vez; seguro que
ahora vuelve a tocar el que whatsapp va a dejar de ser gratis y si
no envías el mensaje...
todavía nos queda fin de año, la lotería del niño, los
calendarios solidarios, el de los bomberos y, por supuesto, la mágica
noche de Reyes, que seguro alguna sonrisa nos dejarán, así que, más
vale disfrutarlos, porque con lo vivido hasta ahora no hay
suficiente.
felicidad para todos/as. Si nos dejan.
«El pobre doctor de consulta ocho»
de par en par. Una señora, de unos sesenta años, salió
descontrolada a la sala de espera chillando.
esperando nuestra cita con el anestesista nos miramos asombrados y la
mirábamos a ella desencajados. La señora de los ojos saltones fue
la primera en reaccionar. Se levantó y acudió en auxilio de la
primera, a la misma puerta de la consulta.
mientras miraba hacia el interior.
estaba sobre el mostrador de la auxiliar exigiéndole que llamara a
otro médico. La pobre chica, enfundada en su traje de pantalón y
chaqueta, no podía respirar, quizás por el pañuelo del cuello, que
llevaba demasiado ajustado, o por falta de agilidad mental. ¿Algo
había ocurrido pero ella no sabía como actuar.
ordenó la señora―. El doctor… ―y volvió corriendo al
interior de la consulta.
dirigirnos a ver qué ocurría tras el umbral de la número ocho. Yo
observé como la joven levantaba el auricular y habló con alguien.
Al instante, el médico de la consulta siete, acudió despavorido.
Nos ordenó retirarnos y entró en auxilio de su compañero.
Instantes después cuatro médicos más. Los galenos se habían
amotinado. Uno de ellos acudió al mostrador y habló por teléfono.
El interior del despacho era un hervidero de batas blancas que no nos
dejaban ver.
acudía, cual Fernando Alonso, por el pasillo acelerando la silla de
ruedas de la que tiraba con entusiasmo. Entre todos acomodaron a mi
doctor en ella y lo sacaron orgullosos por el rescate.
la avispadilla de las gafas fuccias, que después me enteré que era
dermatóloga.
el barbas― Todo está solucionado. El doctor está indispuesto.
sitios, un amable señor de corbata, tras reunirse con la
administrativa en pettit
comité, nos explicó
que el doctor no podría atendernos y que por lo tanto nos iban a
recolocar en el horario de tarde.
―bla, bla, bla―, como han visto los médicos también se ponen
enfermos ―bla, bla, bla― pero aquí estamos para servirles…
cuentos me persiguen.
«Unos minutos de publicidad»
duda alguna, unas de tantas cosas que debo de mejorar es mi forma de
venderme. Mi autopublicidad es pobre. Soy malísimo en esto. Tan malo
soy, que ayer por la noche estuve como invitado en el programa La
esfera cultural
(pinchando aquí
visitarás su blog) ―emiten
todos
los martes, a las veinte horas, emite Radio Unión Tenerife―,
que no lo escuchaste.
hablando, de manera muy divertida y amena, sobre mis libros, mi forma
de escribir, la influencia de la dopamina, las competencias básicas,
las estrategias para la enseñanza de la escritura, las lagartijas…
en fin, una serie de variados temas que fuimos encadenando y
desgranando con entusiasmo.
que me vendo mal, no porque no tuviera vendajes para usar y
momificarme, que seguro que me lo merezco, sino porque muy poca gente
se enteró de mi asistencia a las ondas.
que no quiero que pase desapercibida es la noticia de que una amiga
bloguera, nada más y nada menos, que la Doctora Jomeini, a publicado
su primer libro. Es una formidable recopilación de textos con los
que podrás reír, emocionarte, ilusionarte…, momificarte… pero
nunca dormirte, ya que, aunque la susodicha sea anestesista, te
aseguro que nos mantiene bien despiertos cuando de su forma de
escribir se trata. Para más información puedes visitar su blog
publicitarse no es tan difícil. A ver si tomo ejemplo.









