«Uno con siglas»

Esta mañana, durante el descanso para el café, una compañera recibió un sms, lo que nos dio pie para comentar la cantidad de siglas que utilizamos en nuestro hablar cotidiano. A modo de ejemplo:
            Durante estos días, los centros educativos estamos presentando nuestra PGA que, junto al PE, en el que ahora está incluido el NOF, es uno de los documentos de referencia de la organización de los CEIPs, promovidos desde la CCP, aprobados y evaluados por el CE; en fin, un rollo.
            Recuerdo cuando niño, uno de mis maestros nos hacía aprender el significado de ADN o DNA ─si pensamos en inglés─. Después llegó el DNI que te hace falta para presentarlo en AENA, o en AEAT o simplemente para hacer una gestión en la ACB, AVB o para coger el AVE.
Menos mal que desde que tengo mi HTC puedo conectarme al mundo desde cualquier país de la UE, ya que posee su propia DNS con lo que, con un promedio de cien Mbps y cinco Mp de resolución, puedo incluso estudiar MBA en la ULL  o en la ULPGC al tratarse del último grito en UMTS que incluye GPS.
Otro día hablaremos del DVD, la RAE, RENFE, los RD, la NASA…

«Truco o trato»

El timbre de casa acaba de sonar. ¡Abrase visto! ¡Se han atrevido! Pero en esta ocasión, no me van a coger despistado. Lo tengo todo listo, no en vano me he gastado una pasta en mi disfraz de vampiro, los dientes postizos, la pintura y la sangre.
El año pasado, poco acostumbrado y bastante reacio a esta nueva «tradición», no tenía nada preparado y claro, como resulta que vivo en un sitio con muchos niños y niñas alrededor, me pillaron sin nada con lo que poder comprar su benevolencia así que me llenaron la puerta, y a mi mismo, con esa especie de spray que dispara una tela de araña pegajosa.
Pero este año los voy a sorprender. Ya tengo puesto los ropajes, así que me calzo los grandes dientes. En la mano izquierda tengo un guante con cuchillas. La derecha lleva otro con grandes heridas, chorreantes de sangre, que dejan ver los huesos y los tendones, ¡asqueroso!
El timbre vuelve a sonar. Suerte que por fuera he conectado el altavoz que empieza a emitir música siniestra, aullidos, lamentos, quejas, llantos, gritos y alaridos. Me acerco a la puerta. Cojo los botes, de esos mismos sprays con los que fui castigado el año pasado y me preparo para atacarles nada más abrir la puerta.
Uno, dos y tres. Abro. Grito. Disparo.
─Muy gracioso ─dice una voz varonil al otro lado del pegajoso elemento.
¡Ups! ─se me acaba de cortar hasta la leche materna.
─Sí. Perdone es que yo pensé que…
─Mejor no diga nada y retire el vehículo que molesta ─dice el Guardia civil a la vez que intenta zafarse de todo aquello, mientras su compañera me mira arrevesada a la vez que intenta no descojonarse de risa. 

«Contando ovejas»

Quizás había llegado la hora. Una, dos, tres… ¡imposible! Doy vueltas y más vueltas. Cuatro, cinco, seis… Cambio de postura, ¡mejor así! Es posible que esto de contar ovejas funcione ─siete, ocho, nueve─. ¡Uf! Esta tarde no logré terminar el escrito aquel que tenía que enviar al banco… ─diez, once, doce─. ¡Me cahis! Se me olvidó llamar a la oficina de mi hermano ─trece, catorce, quince─. Tampoco puedo olvidarme de comprar los libros de los niños, la carne, el queso ─dieciseis, diecisiete, dieciocho─, los tomates, ¡¿tomates?!, ¡joder, se me pasó sacar la salsa del congelador! ─diecinueve, veinte, veintiuno─. Me estoy poniendo de los nervios, será mejor que me concentre ─veintidos, veintitrés, veinticuatro─. Vuelta «pá quí», vuelta al otro lado ─veinticinco, veintiséis, veintisiete─ ¿Quién dijo que esto de contar ovejas ayuda a relajarse? Veintiocho, veintinueve y treinta. ¡Vale!, están todas. ¡Sultán! recójelas y volvamos a la granja, es hora de hacer la siesta. 

«Las cosas del Facebook»

Más o menos la cosa empieza así: Recibo un email de un tal Fulanito que quiere ser mi amigo. Extrañado y antes de aceptar, por aquello de que uno es algo precavido o entrometido, entro en el perfil de esa persona para poder ver quién demonios es la verdad es que su nombre no me suena de nada.
            Tras un rato investigando en su perfil, resulta que el tal señor fue un compañero de instituto. Se sentaba dos asientos más adelante. Apenas si hablábamos en los recreos pero…, que le vamos a hacer, le acepto. ¡Bien ya tengo sesenta y un amigos!
            La historia se va repitiendo una y otra vez parece que el que más tiene más vale, sesenta y dos, sesenta y tres…
Esta es una de esas cosas que consigue el «Facebook», he logrado una cantidad de «amigos» impresionante en la actualidad tengo 147 y total «pá qué» apenas me hablo con ninguno de ellos.

«Ellos son así»

Alberto, tras varios meses como náufrago en una isla desierta, descubre que se acerca un bote con una bella mujer remando en su interior.
¿De dónde has venido? preguntó ¿cómo has llegado hasta aquí?
Remé desde el otro lado de la isla respondió ella, donde estoy instalada
desde que se hundió mi crucero.
Y, ¿ese bote?
Lo hice con ramas de árboles y hojas de palmeras.
Pero,  ¿dónde encontraste las herramientas?
Localicé una piedra muy inusual que, una vez triturada, se hornea muy fácil en el  horno de barro que me fabriqué.
El tipo, anonadado, se va con ella a su casa. Al llegar a un pequeño embarcadero, también construido por Isabel, no puede creer lo que ve: un camino hecho de piedras que llega a un hermoso bungalow, pintado en azul y blanco, muebles hechos a medida, cortinas de restos de velas…, ella dice:
No es nada del otro mundo. Por favor siéntete como en tu casa.
Perplejo, descubre que su nueva compañera ha fabricado un alambique con el que destila licores, tiene agua corriente tras idear un sistema de tuberías, agua caliente gracias a unas placas solares construidas a partir de láminas de «papel Albal», máquina de afeitar hecha con huesos de tortuga… No podía salir de su asombro.
Tras charlar largo rato y tirándose prácticamente encima de él ella le dice:
¿Hay algo más que pueda hacer por ti?
Alberto, llorando, dice:
¡No me digas que podemos ver el final de la liga!

(Basado en un chiste que me envió, desde la Maxorata, mi buen amigo Pepe)

«Instrucciones para abrir una puerta»

Me encuentro a más de veinte metros de mi casa. Ya tengo el llavero en las manos. Antes de llegar he elegido, de entre todas las piezas metálicas y con mucho cuidado y acierto, ese pequeño instrumento que me permitirá entrar a mis dominios, la llave. Según nos sirva para abrir uno u otro portal, tiene una forma, ranuras, tacto, colores…, diferentes. Pero común a todas ellas es que intenta servirnos para afirmar la intimidad y la seguridad de nuestro hogar.
La cojo con fuerza.
Con mucho tino la introduzco por el orificio, horadado al efecto, hasta no poder más. Con mi mano izquierda agarro el pomo. Tiro hacia mí, mientras la mano derecha hace girar, en dirección a las agujas del reloj, el instrumento que con tanta mesura, hace ya unos segundos, saqué de mi bolsillo. 
Desde el interior de la pesada puerta noto como los bornes giran, una y dos, hasta permitirme empujarla hacia el interior.
Con este simple y automatizado ejercicio, logro liberar, en un primer momento, los aromas que de manera tan celosa guardo en el interior de mi hogar. En un segundo momento siento los ruidos, los recuerdos, las cosas, los besos… las obligaciones.
Estoy en casa.

La nueva caja tonta

Llegó la TDT y el «apagón» de la televisión analógica. Un nuevo mundo se abre ante nuestros ojos por lo que muchas personas han ido a comprar una de esas teles modernas que hay ahora. En una conversación con unos amigos ─entendidos en la materia─ les pedí que me comentaran las características técnicas de las mismas ─grave error─ y las opciones que se tenían que tener en cuenta a la hora de adquirir uno de esos magníficos aparatejos.; para entenderlos ¡hay que hacer un master!
Veamos algunas de ellas:
1.- Hay que decidirse por una TV de plasma ─que a mi me suena a algo de la sangre─ o una de LCD ─que creo que es una droga─ (mal empezamos).
2.- El tamaño ─al parecer aquí sí importa─ de la imagen que viene dado en pulgadas 26, 37, 40, 42… ─todos estos números con dos palitos al final. Puf yo no me aclaro, no estamos en España y, hasta «el aquello», lo medimos en centímetros, entonces ¿por qué la TV se mide en pulgadas?
3.- La calidad de la imagen que al parecer se mide en puntos ─¿no habíamos quedado en lo de las pulgadas─ que además viene relacionado con temas de paso del tiempo, luminosidad, contraste, pixels ─que tampoco se que tiene que ver─, distancia…
4.- Por último, tenemos los distintos conectores, es decir, los acoples traseros que tienen estos aparatos para conectar otros aparatos, a saber: el SCART, el S-Video, o incluso el DVI o RGB, el interfaz USB y hasta un PCMCIA.
Total, a la vista de mi exposición tengo dos opciones: o me quedo como estoy ─con mi vieja tele y el video de toda la vida─ o espero a que alguien me regale una de estas, pero no pienso ir yo a comprarla.

«DE REBAJAS»

Hace algunos días, como tenía una hora muerta antes de ir a una cena, decidí matar el tiempo en un gran almacén, muy conocido por tod@s. Eso que a veces uno hace y más en época de rebajas Iba sin intención de nada, sólo pasear y curiosear las novedades, ofertas… que siempre tiene.
Cual fue mi sorpresa que al llegar a la cajera, muy amable ella, me vi cargado con un montón de cosas, que apenas necesitaba y que desde luego, por sus nombres no sabría definir qué son. Así que me puse a recapitular; a saber: compré una KAVALKAD y una MEDALJ ─con tapa claro para cambiar las que tengo─. Ya puestos en esta sección, también me hice con un PROMPT ─porque viene con rejilla y puede que lo necesite─. En la siguiente sección descubrí un fantástico SIGNUM ─nunca lo había visto─ y unas preciosas GORM que junto a la BERGSBO puede quedar muy bien. Ya puesto, también me hice con una BITRÄDE de color haya, una GRANEMO y una par de KILBY.
Al seguir en mi paseo me sorprendí al ver un PATRULL, ─lo metí en la cesta, ¡impresionante!, como he podido vivir sin uno de estos─. Para adornar el despacho nada mejor que una Hyacinthus y para estás fechas, en las que todos engalanamos nuestras casas me apoderé de una bolsa de KOTTE, Adorno pájaro, otra de KOTTE, adorno corazón, una tercera de KOTTE Adorno árbol y para rematar una Kallt. Mi casa quedará preciosa ─pensé muy orgulloso de mi mismo.
Cuando fui a pagar casi se me cae el pelo. Cuando llegué a casa, y mi mujer vio las compritas, el pelo se me cayó. Es lo que tiene ir de rebajas.

Unos y otros

Hace un par de semanas una pareja muy amiga tuvieron una preciosa niña. Hoy me entero que otra pareja, también muy amiga, están a la espera de su primer bebé. Entre unos y otros hay diferencias:
Los unos están cansados, con falta de sueño, sin tiempo para ellos, agotados. Los otros ilusionados.
Los unos limpian culo, babas, mocos, pipis…, los otros miran y desean comprar esponjitas y colonias, ilusionados.
Los unos cambian pañales, ponen lavadoras, planchan ropa, ordenan armarios…, los otros reciben los primeros regalos, ilusionados
Los unos dan la teta, preparan agüitas, curan el ombligo, ponen cremitas, quitan gases…, los otros ni se lo imaginan, ilusionados.
Los unos van al pediatra, a la enfermera, al registro…, los otros no saben lo que les espera, ilusionados.
Los unos y los otros, son y serán muy felices; al fin y al cabo lo peor son los primeros treinta y cinco años.
¡Enhorabuena!