«Para preparar la Navidad»

Pues sí, ya tenemos la Navidad encima. Lo podemos notar en el aire, en el bullicio, en las compras, en los almacenes…, en los buenos deseos de la gente.
            Para prepararlas he decidido enumerar la lista de cosas que tengo que hacer o comprar: Polvorones (tengo una amiga que dice que ella los prefiere por separado, es decir, polvos y rones. Umm, si lo pensamos bien, yo también), peladillas, turrones, Omeprazol (ya tengo una edad y el estómago empieza a hacer de las suyas, pasando factura por los excesos de la primera juventud), los gorritos de Papá Noel (me parece ridículo los que los ponen en los respaldos de los coches, pero no cuando nos reunimos un grupo para comer y beber hasta hartarnos de… ¿omeprazol?), las bolas del árbol (por suerte tengo un vale regalo de una tienda), hacer el árbol (curiosa costumbre, pero es cierto que da un «toquillo» alegre a la casa), las luces (creo que se cuelgan en las ventanas y balcones para ayudar en el retorno a casa, sobre todo después de esos opíparos almuerzos y cenas llenos de cañitas, vinos, licores y, como no, después omeprazol).
            No se me olvidan la ilusión, la alegría, la cara de los niños y niñas, de todas las edades…, pero no puedo seguir, tengo que tomar mi dosis de omeprazol (bendito tu eres entre todas las medicinas, porque me permites continuar. ¡Hasta que reviente!, claro).