Cuentan que hace muchos años, ya siglos, un astro guió a los Reyes Magos en su camino hasta Belén. Con su reluciente esplendor los monarcas fueron guiados con mucho tino y acierto hasta su destino.
Hoy, pese a los avances de la tecnología y de la ciencia, hay caminos que se hacen más difíciles de recorrer: el cáncer, el hambre, la guerra…, la crisis.
Nuestros gobernantes miran al cielo en busca de una estrella de oriente que les guíe, pero esta, o no está o les habla alemán demasiado rápido y no la entienden. Nosotros, con los pies plantados en las trincheras de la lucha diaria con nuestros trabajos y familias, también buscamos nuestro propio cometa. A veces tiene forma de persona, de ídolo, de religión, de décimo de lotería… pero lo único cierto es que para seguir adelante, lo más importante es nuestro esfuerzo y creer en nosotros mismos.
