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| Extraída, sin permiso, de San Google |
Cuando escuchamos la expresión que hoy utilizo de título, pocas personas saben que el encaje de bolillos es un proceso textil que, tal y como dice la Wikipedia: «…consiste en entretejer hilos que inicialmente están enrollados en bobinas, llamadas bolillos, para manejarlos mejor. A medida que progresa el trabajo, el tejido se sujeta mediante alfileres clavados en una almohadilla, que…».
Como expresión se utiliza para afirmar que algo, una acción, es muy complicada y necesita de mucho trabajo.
Con la llegada del mes de septiembre llega la buena noticia, al menos para los padres, del comienzo de las clases y, por ende la, ya no tan alegre, organización de los horarios de las actividades extraescolares.
El asunto se complica cuando toda la familia es lo suficientemente novelera como para querer tener dos o tres actividades por barba. ¿A quién habremos salido?, y lo que es peor: con esta multiactividad, ya sé a quienes salieron estos niños. No nos pribamos de casi nada: tenis, padel, gimnasio, pilates, natación, kárate, piano, flauta, sin dejar de lado, el cine, la lectura, pasear, el senderismo, las bicis, las fiestas… Y un largo etcétera que ya iremos cuadrando como podamos.
En nuestro caso, hemos necesitado de la creación de una tabla de doble entrada y, un año más, el equilibrio entre las actividades de unos y otros, han cuadrado, como lo hacen los distintos puntos y alfileres de la famosa técnica textil. Ya veremos si logramos que no se deshilache.
