Con el corazón en la mano tengo que decirte que no tengo palabras para describir lo que sentí ayer al contar con tu presencia.
Para mí fue un momento mágico, lleno de ilusión, de miradas cómplices, de sonrisas nerviosas… que sentí reflejada en tu cara y que llenaron mi alma al sentir tu presencia tan cercana. Gracias por tu amistad.
Uno de los momentos más especiales fue revelar la pequeña sorpresita que había colocada bajo tu asiento (o en el suelo, en algunos casos, jajaja). Descubrimos una caja de fósforos con la imagen, de la portada, de «El tesoro del abuelo» por un lado, y un agradecimiento y la dirección de este blog por el otro. Su interior guardaba un pequeño tesoro y tu cara al descubrirlo reflejaba la ilusión que tenías cuando de niñ@ recibías un regalo. Tres objetos ocultaba ─una hoja, un clip y una cerilla (ya usada)─ y un reto te proponía ─escribir una historia, que publicaríamos en los comentarios de esta entrada, con los tres elementos─.
Ahora es tu momento. Entra en comentarios, deja tu historia, comenta y lea las demás. En la entrada anterior encontrarás la mía.
Gracias, de nuevo, por tu asistencia.
