«Hoy tocó pádel»

            Uno de mis buenos amigos, conocedor de que jamás había practicado este deporte, organizó una primera aproximación al mismo, desde un punto de vista lúdico y como actividad conjunta entre padres e hijos.
            Tras no pocos intentos de levantarme de la cama ─anoche tuve jarana─ Samuel y yo salimos dispuestos para nuestro nuevo reto. Vestidos para la ocasión con pantaloncito, zapatillas ─es que no es tenis lo que toca─ y camiseta de deporte ─no de propaganda, porque si lo hago mi hermana, la pija, me mata─ el humor alto ─junto con los efluvios del vino─ y las esperanzas puestas en nuestras posibilidades, llegamos a la cancha reservada al efecto.
            El juego resultó muy divertido. Pasamos un rato agradable ─dos horas al “solajero”, sudando, corriendo, esforzados por usar aquella raqueta, agachándome a coger la pelotita…en fin, todo un placer─ en compañía de los niños que parecían monos incansables de un lado a otro de la cancha. Descubrí una cualidad hasta el momento desconocida, tengo grandes facilidades para enviar la pelota a más de ocho metros de altitud y a una gran distancia ─fuera de toda cancha conocida─ por lo que igual hago una prueba de béisbol.
            Tras terminar, y decidir que aquello me gustaba y que podríamos repetirlo, sólo hubo una cosa que me preocupó: ¿te acuerdas cómo se hizo famoso este deporte en España?, yo sí, lo practicaba el Presidente Aznar así que será mejor que me afeite, no vaya a ser que se me pegue algo.