«Salvar Tindaya»

La también conocida como «Montaña de las brujas» es una de las bellas esculturas naturales que nos brinda nuestra tierra.
      Visible desde casi toda la isla de Fuerteventura, cuando llegas a su falda quedas atrapado por su imponente cuerpo, que se alza sobre las llanuras que la rodean.
Los majos la consideraban un lugar mágico, no en vano, dejaron más de trescientos grabados ─llamados podomorfos, por representar pies descalzos─ en sus piedras. Además, hay secuelas de varios asentamientos prehispánicos en su falda, pendientes de excavación.
En cuanto a flora, es el hábitat de la Cuernúa, pequeña planta incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias.
Una ocasión tuve la oportunidad de ver, de lejos, una pareja de Hubaras, especie que también está protegida y que anida en la zona, entre otras aves.
Entonces ¿Porqué hacerle un agujero a la montaña destruyendo todo su entorno en vez de investigar, cuidar, potenciar y ensalzar los valores que por sí sola ya tiene? ¿Qué utilidad tiene esa cámara de 50x50x50m, que quedará vacía, con dos tragaluces y un túnel de entrada de doscientos metros?
Si alguien es capaz de explicármelo… lo agracederé.