Ya vienen los de Oriente. Dicen que en una noche clara, si miras hacia nuestras montañas, descubrirás las tenues luces de sus linternas y antorchas, así como las peculiares sombras de sus monturas. Cargados de regalos, ilusiones y sorpresas sus majestades caminan seguros, rumbo a nuestros hogares, para cumplir, un año más, la hermosa y mágica tradición de esta noche.
En mi familia mi madre se ha encargado, desde siempre, de que hoy sea especial. Juntos veremos la cabalgata, nos iremos a cenar y juntos dormiremos en su casa, para que las primeras luces del amanecer despierten a los niños, y ellos al resto, con una sonrisa de oreja a oreja y los nervios, de todos, apoderándose de nuestros adormilados cuerpos para abrir, entre temblores y risas los paquetes. Después llegará el desayuno, uno de mis momentos favoritos. Diez personas luchando por el pan, la mantequilla, el roscón…
¡Felices reyes!
