«Buenas noticias»

Por suerte, no todo van son malas noticias, ni comentarios suspicaces sobre política. Hay ocasiones en los que los buenos acontecimientos también nos visitan. Así que, ¿porqué no contarlos?
     El pasado viernes recibí lo que puedo calificar como un email muy deseado. En él, Ediciones Idea ―siempre atentos y dispuestos a apoyarme― me notificaba su decisión de aceptar mi último libro para su publicación.
     Hasta este momento pocas son las personas que sabían de su existencia. Ahora son solo unas pocas más, pero todas coincidieron en hacer las mismas preguntas y que, sin duda, son las obvias: ¿Cómo se titula? ¿De qué trata? ¿Cuándo sale?
     Si me lo permites, y contando con la discreción de los que ya tienen estas respuestas, te invito a qué, partiendo de la imagen adjunta, te aventures a imaginarlo brevemente, ponerle un título o un tema. Quién sabe, a lo mejor hacemos un concurso y ganas un viaje, un coche…
     Aunque todavía no puedo informarte de cuándo verá la luz, sí puedo decirte que será pronto. El proceso que ahora empieza es complicado (maquetación, pruebas…), pero se ha visto simplificado por el hecho de que no va a llevar ilustraciones interiores. En cuanto sepa algo más te lo haré saber.
     Espero que, cuando lo tengas en tus manos, puedas encontrar la ilusión, la dedicación y el entusiasmo que le dediqué durante tantas horas robadas al sueño.  

«El motín de Esquilache»

Ahora que nos acercamos tanto a la convocatoria de huelga general por parte de los sindicatos, por esas cosas de la vida, vino a mi mente aquellos estudios de antaño. Los que mi maestro de entonces bautizaba como «temas de cultura general».
      En el mes de marzo de 1766 se produjo en Madrid el Motín de Esquilache. Fue una revuelta popular con unas movilizaciones tan importantes y concurridas de manifestantes que se llegó a temer por la propia seguridad del reino.
      Salvando las grandes distancias que nos separan, y con un poquito de imaginación, se pueden encontrar ciertas similitudes con la actual convocatoria.
       En aquella ocasión se culpaba al gobierno, y en concreto al primer ministro, el Marqués de Esquilache, entre otras cosas, de la carestía del pan o de la prohibición del uso de ciertas vestimentas (la capa y el chambergo).
      Hoy la cosa no parece haber cambiado mucho. Estamos viviendo momentos en los que el gobierno recorta y encarece el pan de muchos. En menos de cien días de gobernación ya se han eliminado o cambiado, lo que ha costado mucho tiempo tejer, los trajes de las libertades sociales, civiles, laborales…

       El próximo 29 de marzo, no lograremos desterrar al «marqués» actual, como ocurrió entonces, pero espero que, al menos, comencemos a manifestar nuestro desencanto con el actual modelo.

¡VIVA LA PEPA!

Llevaba días pensando en escribir algo sobre este día tan significativo. No me refiero a la celebración del Día del padre, sino al aniversario de la primera constitución española ─aquella que fue aprobada entre cañonazos franceses, salvas inglesas y una nación reducida y conquistada por las fuerzas enemigas, y las amigas─. Imagino que a estas alturas, ya estarás con la cabeza saturada de tanta historia y heroísmo nacional, así que mejor hablamos de otra cosa.
            Los sindicatos han convocado huelga general (que para eso somos demócratas). El gobierno está esperando a ganar, presumiblemente, las elecciones en Andalucía para presentar y aprobar los presupuestos generales del estado (que para eso tienen la mayoría en el congreso). En Cataluña aprueban el copago (que para eso tienen transferidas las competencias en sanidad). El Soria quiere prospecciones petrolíferas en nuestras aguas (que para eso el Sr. Ministro ha sido elegido democráticamente)…
            Así que como todo esto tuvo su primer origen en Cádiz el 19 de marzo de 1812, ¡¡¡VIVA LA PEPA!!! (Y yo que no quería hablar de política).

«Cambio de dieta»

¡Y además nos hace daño! ―Fue la concisa conclusión con la que el gran maestre daba por sanjada la discusión.
Los asistentes, conociendo la fama de agresivo de su líder, no insistieron. En sus cabezas se repetían las frases y argumentaciones que se habían empleado durante toda la noche, pero era hora de irse a la cama. El sol se disponía a salir y ellos, seres de la oscuridad, debían desayunar antes de meterse en su ataúd.
El Conde miró a sus amigos y confesó:
―No me importa que me haga daño. Para desayunar, antes de seguir sorbiendo sangre, prefiero comer churros con chocolate.

(8 de marzo: Día internacional de la mujer) «Las profesiones de mamá»

La maestra llevaba rato en clase hablando de las distintas profesiones y trabajos que ejercían las personas adultas, cuando empezó una ronda de palabras en la que cada uno de los niños y niñas de la clase explicaría en qué trabajaban los miembros de su familia.
─Mi madre no trabaja ─afirmó Carlos de manera rotunda─. Está todo el día en casa, haciendo sus cosas.
Una niña, enojada por tal comentario, alzó la voz y sin esperar a que le dieran el turno dijo:
─Nuestras madres, aunque estén en casa ─dijo a la par que lo miraba con recelo─, trabajan mucho. Tienen muchas profesiones: Por la mañana y la tarde son taxistas, nos traen al cole y a las actividades extraescolares; son médicas y enfermeras, al cuidar de nosotros cuando estamos malitos; además, muchas tardes hacen de maestras, cuando tenemos que hacer las tareas, leer…; hacen de entrenadoras y animadoras, cuando juegan con nosotras; por si fuera poco también, son cocineras, lavanderas, planchadoras… Además de todo esto, mi madre ayuda a muchas personas, trabaja en una oficina.
Con sus manos en jarra, se dio la vuelta. Levantó su dedo índice amenazante, miró a Carlos y dijo:
─¡Espero que sea la última vez que te oiga decir ese estúpido comentario! O me haré macarra.
El chico la miró desdibujado, bajó la cabeza y soportó, como pudo, la explosión de aplausos que inundó la clase. Es que las chicas son guerreras.

«Crash Therapy»

Sin duda no está todo inventado. La foto que origina este post viene de la radio. Al parecer, en Valencia, han creado una empresa llamada Crash Therapy. Se definen, y cito textualmente, como «…una novedosa e inédita alternativa de ocio. Se trata de una de las últimas innovaciones en el alivio del estrés…». Al parecer el negocio funciona de forma bastante sencilla. El cliente llega y tras decidir el paquete que quiere contratar entra en una sala y se dedica a sacudirle a todo lo que se encuentre.
          La oferta, por el momento, se concreta en dos opciones:
A) Paquete básico: Consiste en tener acceso a la Sala Crash, en la que se encontrará con veinticinco piezas de vajilla, que previamente ha elegido, y una colección de porras, bates de béisbol… Al terminar podrá entrar, para relajarse, en la sala zen y disfrutar de un sillón de masaje y de un zumo para rehidratarte. Precio Veinte euros.
B) Paquete Premium: Todo igual excepto por el número de piezas de la vajilla, que pasa a ser de treinta y cinco, además de un pequeño electrodoméstico (microondas, teclado, radio…) al que también podrá destrozar a sus anchas.
          Otro aspecto sorprendente e incluido en el precio es que, tras la diversión, te puedes llevar a casa, como recuerdo, un maravilloso DVD con tus momentos Crash. Como regalo estrella, de manera optativa, y con el fin de que se pueda fardar con los colegas, te pedirán autorización para colgar tus imágenes en «Youtube».
          Así que ya sabes, si estás en paro, si la crisis te está consumiendo o si eres de esos que tiene algo de pasta para invertir en un negocio sorprendente e innovador, no lo dudes, este puede ser tu proyecto. Solo un consejo, cuidado con la vajilla de casa.