…Hasta
chocarse contra una pila de maderos. Después rodéelos, la entrada
está a sus pies.
chocarse contra una pila de maderos. Después rodéelos, la entrada
está a sus pies.
Seguí
con mucho cuidado las indicaciones que aquel extraño personaje me
había dado. Enseguida encontré el lugar. La hojarasca cubría el
suelo por lo que tuve que agacharme para despejar el terreno. Bastó
rascar unos pocos centímetros para encontrar la tabla que hacía de
entrada.
con mucho cuidado las indicaciones que aquel extraño personaje me
había dado. Enseguida encontré el lugar. La hojarasca cubría el
suelo por lo que tuve que agacharme para despejar el terreno. Bastó
rascar unos pocos centímetros para encontrar la tabla que hacía de
entrada.
La
levanté. El hedor golpeó mi nariz. Contuve la respiración y
descendí los primeros peldaños. La oscuridad me apoderó. Una tenue
nebulosa inundó mi cerebro haciéndome perder la noción de mi
propio ser.
levanté. El hedor golpeó mi nariz. Contuve la respiración y
descendí los primeros peldaños. La oscuridad me apoderó. Una tenue
nebulosa inundó mi cerebro haciéndome perder la noción de mi
propio ser.
Creo
que bastaron unos pocos minutos. Al salir de allí, y respirar el
aire fresco del exterior, podía notar como mi mente había cambiado.
Ya era un hipócrita, un mentiroso, un estafador. Tenía dos caras,
como el doctor Jekyll y Mister Hyde. Así que me arreglé el traje y
volví sobre mis pasos. ¡Ahora puedo ser concejal!
que bastaron unos pocos minutos. Al salir de allí, y respirar el
aire fresco del exterior, podía notar como mi mente había cambiado.
Ya era un hipócrita, un mentiroso, un estafador. Tenía dos caras,
como el doctor Jekyll y Mister Hyde. Así que me arreglé el traje y
volví sobre mis pasos. ¡Ahora puedo ser concejal!
