![]() |
| Extraída, sin permiso, de San Google |
Quizás es por el
tópico, pero me la imaginaba algo distinta. No llevaba turbante, ni camisola
estrafalaria, ni pantalones bombachos. En sus pies tampoco lucía zapatillas
puntiagudas, ni cargaba en sus manos una aparente pesada cesta de mimbre. Por
el contrario y, como digo, lejos de la parafernalia típica de los de su
realengo, vestía con ropa de marca y de manera conjuntada. Accesorios
incluidos.
tópico, pero me la imaginaba algo distinta. No llevaba turbante, ni camisola
estrafalaria, ni pantalones bombachos. En sus pies tampoco lucía zapatillas
puntiagudas, ni cargaba en sus manos una aparente pesada cesta de mimbre. Por
el contrario y, como digo, lejos de la parafernalia típica de los de su
realengo, vestía con ropa de marca y de manera conjuntada. Accesorios
incluidos.
Cuando caminaba, todos los que estaban
a su alrededor, aunque estuvieran alejados varios metros a la redonda, se
quedaban atrapados entre el movimiento de su pelo y el contoneo de sus caderas.
a su alrededor, aunque estuvieran alejados varios metros a la redonda, se
quedaban atrapados entre el movimiento de su pelo y el contoneo de sus caderas.
El aroma, suave y delicado, que dejaba a su paso, era fruto de una
estudiada dosificación de su perfume, que su cuerpo permitía bombear al
ambiente, formando un halo a su alrededor.
estudiada dosificación de su perfume, que su cuerpo permitía bombear al
ambiente, formando un halo a su alrededor.
Por último, cuando dirigía su mirada a algún transeúnte, daba igual el
sexo o condición, este se quedaba pasmado, absorto entre la fuerza de su mirada
y la dulzura de su tono de voz. Y es que hay personas que solo se fijan en el
exterior, sin profundizar, dejándose engatusar por los ojos, la música, el
físico… Pobres ofidios humanos.
sexo o condición, este se quedaba pasmado, absorto entre la fuerza de su mirada
y la dulzura de su tono de voz. Y es que hay personas que solo se fijan en el
exterior, sin profundizar, dejándose engatusar por los ojos, la música, el
físico… Pobres ofidios humanos.
