(NOTA: Tras las vacaciones retomamos, Jesús y yo, el pequeño juego de los cuentos a medias, ya sabes, yo escribo el ilustra. Esperamos que los disfrutes)
Papá solía morirse dos veces al día, eso es lo que nos habían contado. Al pedir las oportunas explicaciones, la abuela nos contó la historia.
La primera decía solía ocurrir al rato de desayunar. Comía todo lo que llegaba a su boca y, claro, su estómago estaba fatal, así que, no lograba «dar del cuerpo» ya que era un cabezota y no tomaba el laxante que el médico le había recetado. La mezcla de los dolores con la de los empujones invadía la casa, ¡me muero!, gritaba. La segunda era a eso de las veintidós horas. Llegaba de trabajar, borracho, pegaba a mamá. Ella deseaba que muriera.
Ilustración en: http://blogdejesusbravo.blogspot.com/