«¿Cuestión de suerte?»

Siempre supo que tenía una buena  estrella. En realidad nunca la vio ni creyó
mucha en ella,  pero, tanto su padre como
su madre, se lo decían constantemente: «Tú es que has nacido de pie» ­─le
decían cada vez que aprobaba un examen─; «pero que suerte tienes» ─escuchó
cuando, nada más terminar la carrera, encontró un trabajo─; «ya me gustaría a
mí tener la mitad de la potra que tienes» ─le dijeron los amigos el día que se sacó
aquel pequeño premio en el cupón de la ONCE─; «desde luego, la fortuna te
sonríe, qué buen marido has cazado» ─le dijeron las viejas, amigas de su madre,
el día de su boda… Ella se había cansado de todo aquello. Era cierto que la vida
le había sonreído, pero todos lo achacaban a su buena estrella, nunca nadie le
reconoció su esfuerzo y tesón.