«Día de revisión de bajos, pensando en arreglar desperfectos»

«Día de revisión de bajos, pensando en arreglar desperfectos»

Llega un momento en el que, aunque no queramos, tenemos que hacer la revisión completa, tanto de los bajos como de los interiores.

La idea de este post me la dio una amiga —no voy a decir quién, puesto que no le he perdido permiso para hacerlo y seguro que le colapso la página de visitas con tanto «culichichi» que pasa por esta esquina— que hace unos días colgó en facebook una foto suya, justo delante de la ITV a la que lleva su coche. Como pie de la imagen había puesto algo así como «esperando la revisión» y yo le bromeé con la «revisión de los bajos», refiriéndome a los del coche claro, pero jugando un poquito para activar las mentes sucias —las de los demás, la mía no, ¡que vaaaaa! (jejeje)— que nos rodean.

Pues bien, notando a nivel personal, ciertos temblores, ruidos y malestares, sobre todo en los bajos, decidí que no podía retrasarlo más y hacer lo propio. Así que el lunes tocó pasar por revisión y comprobar el estado de las piezas fundamentales, sobre todo pensando en la cantidad de kilómetros que tengo aún por recorrer y así poder hacerlos en las mejores condiciones de seguridad.

Tras la anamnesis inicial, el especialista llegó a la conclusión de que, con los dos discos dañados no voy a ir muy lejos. Así que toca cambiarlos. Vamos lo que se dice pasar por el aro para que el mecánico sustituya unos por otros. De la misma manera, las pastillas que descansan sobre ellos también debían ser sustituidas por otras nuevas, y, como a esta gente le gusta mucho el «poyaqueestamos», tras meter bien la mano en las partes bajas, descubren que hay reemplazar las dos delanteras.

Total, que la broma me salió por unos cuatrocientos euracos y eso que el taller es de confianza, el coche seminuevo y yo iba recomendado. El día que vaya al urólogo, espero que no pase lo mismo, que también es amigo. ¿O habías pensado otra cosa?

Gracias por leerme.

«Breve tratado sobre las personas tóxicas»

Admito haber descubierto el concepto «Personas tóxicas» de pura casualidad —ya lo afirmaba el maestro Yoda: «Desequilibrio un, en la fuerza tendrás»—, tras una experiencia personal en la que no me quise ver envuelto y de la que aún estoy intentando zafarme. Suerte que tengo este blog, y a ti al otro lado, para contar mis cuitas y descargar, a modo de catarsis, mis sentimientos, vivencias…

Como soy muy curioso por naturaleza —a veces entrometido— me ha dado por investigar un poco más sobre este término así que, por si fuera de tu interés, hoy te traigo este pequeño análisis que, a modo de resumen, viene a descifrar el concepto. Espero que puedas aportar algo más.

Se entiende por «Persona tóxica» aquella que utiliza sus relaciones interpersonales, y por lo tanto su entorno más cercano (pareja, familia, amistades…) para alimentar su propio ego a base de provocar en el otro desgaste, intimidación, cosificación, culpa, ningunéo…

Por lo que he estado leyendo —y seguro que las expertas en psicología que me siguen podrán corregirme si estoy equivocado— todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas, podemos usar alguno de esos rasgos. ¡Caray!, somos humanos, cometemos errores y tenemos defectos. No hablo de eso. Me refiero a aquellas personas que habitualmente se comportan de esta manera, que ahora detallo, para su propio beneficio.

En su defensa diré que es común que muchas de esas personas no se reconozcan como tales y, por lo tanto, no sean capaces de corregir esos comportamientos.

En psiquiatría y psicología (ver DSM), las personas tóxicas son aquellas que pueden ser incluidas en los perfiles narcisistas —ya me corregirán, de nuevo, las expertas, si mantengo mi error—, ya que entre sus características y rasgos de personalidad se ve con claridad que:

  1. Tienen sentimientos de grandeza y prepotencia. Exageran sus logros y talentos. Todo lo saben.
  2. Creen que son especiales y únicas, por lo que intentan relacionarse con otras personas especiales o de alto estatus.
  3. Demuestran una permanente necesidad de admiración.
  4. Buscan privilegios y tratamientos favorables.
  5. Explotan las relaciones interpersonales, se aprovechan de los demás para sus fines.
  6. Carecen de empatía.
  7. Con frecuencia envidian a los demás o creen que éstos sienten envidia de él.
  8. Muestran comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

Siempre hemos compartido espacio con personas tóxicas. Algunas las soportamos y a otras no. Todo dependerá del daño que nos hagan. Para identificarlas lo más común es que usemos otros calificativos que seguro que reconocerás más fácilmente e incluso que los asociarás a alguna persona de tu entorno, ya que todos conocemos alguna persona que sea…

  1. Envidiosa: Aquel al que le angustian los logros de los demás y lo único que le calma es descalificar. No se alegra ni comparte los éxitos de las personas de su entorno.
  2. Criticona: Normalmente personas frustradas en una determinada área de su vida y que expresan ese sentimiento frustrando a los demás.
  3. Manipuladora: Utilizan a otras personas de ariete para ir contra alguien al que no pueden ver, en lugar de enfrentarse ellos mismos con el problema.
  4. Infeliz: Su modo de pensar y ser les impide vivir en paz, en armonía con los demás y su alrededor.

Tras llegar aquí comprenderás que las personas tóxicas son como «vampiros emocionales» que te chupan la energía. Para estas personas tú no eres más que una herramienta que utilizarán mientras les seas útil. Después buscarán otro «huésped» al que pegarse como un parásito.

Sin que te des cuenta, una persona tóxica se apropiará y aislará de tu entorno, se adueñará de tu autonomía, decidirá por ti, cambiará tu personalidad. Te fagocitará.

Permíteme un consejo: si te identificas, si te encuentras con personas así en tu entorno ¡¡¡HUYE!!! Igual yo soy una de ellas.

Gracias por leerme.

«Contando de cuarenta en cuarenta»

Mejor. Para no pasarnos de frenada.

¿Cuarenta? Pues sí, ya son cuarenta años los que se cumplen hoy. Tal día como hoy, pero del año 1977, nuestros padres y abuelos acudían a votar en las primeras elecciones democráticas, tras también —¡vaya qué casualidad!— cuarenta años de dictadura.
En verdad es una fecha para recordar, sobre todo hoy en día donde las cosas parecen estar revueltas política y socialmente. Han pasado cuarenta años y parece que la famosa crisis que pasamos los hombres al llegar a esta edad, no afecta a la conciencia social, ni mucho menos a la masa política de este país lleno de Alí Babás, mangantes y lazarillos rufianes.

Lo normal es que cuando uno celebra su cuarenta cumpleaños, lo haga con una fiesta. En muchos casos que conozco esa celebración se hace con alguna actividad digna de no ser olvidada: un viaje, una fiesta vestidos de hawaianos, o de los años ochenta… Quizás por eso se montó ayer en el Congreso el «fiestuki, tuki-tuki» ese, en el que unos cuantos sacaron sus más casposos, machistas y retrógrados comentarios. ¿Estarían recordando esa España de hace cuarenta años, esa España mía esa España nuestra, que tanto cantaba Cecilia por esos años?

También es muy habitual celebrar el volver a calzar la talla 40 de pantalón —o 42, que sería mi caso—, por el éxito de una dieta «supermegaguay», que nos devuelve a la felicidad física de antes de los cuarenta tacos.

Pues sí, cuarenta años de democracia, que sin duda es un número mágico y digno de recordar, aunque a los chicos y chicas de ahora les suene más a una lista de éxitos musicales, que publica un canal de radio, que a otra cosa.

«Cuarenta días y cuarenta noches», una película que dirigió Michael Lehmann en el año 2002, que no me gusta nada. Moises guió a su pueblo durante cuarenta años por el desierto y cuarenta días pasó orando en el monte Sinaí antes de recibir las tablas de la Ley. Hasta el cuarenta de mayo, no podemos quitarnos el sayo —que por cierto ya pasó, aunque hoy no lo parezca—. Cuarenta novias tuve…—jejejeje ¡que fantasma!—. Cuarenta son los días que descontamos del jueves santo para calcular el miércoles de ceniza y por lo tanto el carnaval… ¿Conoces la postura cuarenta del Kamasutra? Cuarenta eran los ladrones… Y hablando de ladrones, ¿cuándo celebraremos la detención y fin de esos que siguen posados en sus puestos de políticos robándonos día a día delante de nuestras narices? Cuarenta velas negras se merecen.

¿Hay algún cuarenta que sea significativo para ti?

Gracias por leerme.

«En memoria de Don Juan Goytisolo»

En memoria

Solo puedo escribir en su memoria, pues reconozco que mis hábitos lectores nunca me han llevado a cruzar sus letras con mis entendederas, que son más bien escasas. Como siempre he hecho en los momentos en los que uno de los considerados grandes cultivadores de letras son llevados a publicar relatos en otras latitudes no palpables en esta dimensión, jugaré con algunos de los títulos de sus obras para intentar escribir algo, que tenga pies y cabeza, con lo que lograr invitarte, a conocer como ahora lo haré yo, la gran obra que, Don Juan Goytisolo, nos deja como legado:

«Entre aquellos «Juegos de manos» comenzó el «Duelo en el paraíso» mientras que en «El circo» se comenzaban las grandes «Fiestas» que llevaban a la población a pasar, de aquella manera, «La resaca» necesaria «Para vivir aquí» en «La isla».

El evento, como siempre, lo organizaba Doña María, conocida como «La Chanca», que siempre imponía el «Fin de Fiesta» para todos aquellos que no mostrarán sus «Señas de identidad» como «Reivindicación del conde don Julián».

En esas estaban cuando ocurrió que «Juan sin Tierra», junto a su amiga «Makbara», enseñara los «Paisajes después de la batalla» y «Las virtudes del pájaro solitario» a «La cuarentena» de personas que formaban parte de «La saga de los Marx».

Estaban todos preparados en «El sitio de los sitios» esperando a que pasaran «Las semanas del jardín» cuando la «Carajicomedia» que siempre montaba «Don Julián» hizo que el «Telón de boca» que tejían «Los hombres cigüeña» enseñaran el «Tríptico del mal: Señas de identidad; Don Julián; Juan sin tierra» y las otras «Novelas» a todos los asistentes.

Parecía mentira pero con esa sencillez con la que sucedieron los hechos, la «Profecía, asedios y apocalipsis» hicieron que «El exiliado de aquí y allá: la vida póstuma del Monstruo del Sentier» terminará con la «Trilogía de Álvaro Mendiola» y cerrar, por fin, «El erial y sus islas», volviendo, para siempre, al fondo de las letras moribundas.»

He decidido empezar a leer «El exiliado de aquí y allá: la vida póstuma del Monstruo del Sentier» por culpa de este artículo de El País. ¿Me acompañas?

Gracias por leerme. Gracias por dejarnos sus letras.

«Prostituirnos para vender. Una curiosidad del ser escritor»

Presentación de ANCOR en la Carpa Rafael Arozarena

Hay escritores, yo el primero, que necesitamos prostituirnos y aposentar nuestro cuerpo, colocándolo a la venta en las esquinas de las casetas, y otros, como Fernando Aramburu, que lo hacen de otra manera, al haber vendido más de 300.000 ejemplares de su obra «Patria», y que ya no necesitan demostrar nada a nadie. Su fantástica escritura habla por él.

Como bien sabes estos días he estado paseando, y prostituyendo, mi cuerpo, mente y alma por la XXIX FERIA DEL LIBRO DE SANTA CRUZ, gracias a la genial organización y gestión de DIEGO PUN EDICIONES y a la participación de las librerías colaboradoras (Agapea, Barco de papel, El Cándil e Ifara). Estoy muy contento. «Ancor» se está vendiendo muy bien y todas las personas que lo han leído nos manifiestan sus felicitaciones.

Lo que más me ha sorprendido de esta feria, y de alguna otra a la que también he asistido, es que en cada caseta había un autor o autora, a la caza del lector despistado, y claro, cada uno se vende como puede.

Muy simpático el que acude a esta cita vestido con bermudas, chaqueta y corbata, portando un casco de obra cubriendo su testa y que no se quitaba ni para descansar.

Guapísima la escritora de literatura romántica, que protegía la blanca y delicada piel de su rostro con una gran pamela color rojo bermellón.

Algo borde el compañero al que le molestó compartir mesa con nosotros y levantó su campamento en busca de mejores lindes.

Siempre simpática, activa e inigualable la gran Ana González Duque de la que siempre hay algo que aprender.

Extraño el que se acercó para intentar colocar su texto erótico, aún no nato, y del que iba mostrando una copia encuadernada en anillas por todas las casetas.

Infantil aquella que iba llamando a todo bicho viviente menor de 12 años para colocarle un sello en la mano y contarle la vida de su animal protagonista.

(…)

¡Qué gran esfuerzo han hecho! Sinceramente espero y deseo que les vaya muy bien en este difícil camino.

Como verás, hay escritores y escritoras para todos los gustos. Basta con abrir un poco los ojos y mirar a nuestro alrededor para recoger datos y ponerse a escribir.

Pedirles perdón a todos los que he nombrado y no he identificado. Con mis prisas y mis cosas solo los observé de lejos y no me quedé ni con sus nombres ni con los títulos de sus obras. Ya lo haré.

A Fernando Aramburu felicitarlo por su libro, su genialidad y su buen estar. ¡Siga así! Sin duda ya es una referencia para los que estamos tragando el polvo del camino.

A tí, que ahora me lees, gracias por compartir estos momentos conmigo, pero necesito un poco de tu ayuda: ¿Viste o conoces a alguno de los escritores que te he comentado? ¿Sabrías decirnos sus nombres o los títulos de sus obras, para así salvar mi falta de conocimiento y detalle? ¿Qué te parece su estrategia de ventas? ¿Me recomiendas alguna?

Gracias por leerme.