«No hablaré del process, prefiero el fútbol»

Prefiero hablar de fútbol antes que del process

En otro momento hablaría del gobierno, o del process, o de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI)…, pero como estos temas está lo suficientemente caldeados, y seguro que tú también estás un poco hasta los cullons, he decidido que hoy hablaré de fútbol, que me gusta menos, pero que creo que es bastante acertado.

En un partido del deporte rey de este país, en el que se enfrentan dos clubes rivales, la mayoría de las luchas no está en el campo de juego, sigo que se acomete en las gradas. Ambas aficiones exhiben su poderío con sus peñas de aficionados, sus cánticos, banderas…

En toda casa en la que hay forofos, las discusiones en las reuniones terminan por prohibirse, ya que el uno siempre pretende imponer su voluntad o forma de ver las cosas, sobre el otro. En todas ellas todos los afectados conocen y discuten el reglamento, que es el mismo para todos, aunque cada uno lo interprete de forma distinta.

En todos los partidos los árbitros y jueces, de linea, tienen la obligación de hacer cumplir la norma e interpretarla. Si, por ejemplo, se saca una tarjeta amarilla, las protestas —del público, de los jugadores y del banquillo— suelen ser sonoras, pero la misma queda registrada. Si hay una tarjeta roja, la expulsión es inmediata, se protestará, se discutirá…, pero en ese momento, la decisión arbitral, se acata. Lo mismo ocurre si hay faltas, se lanzan; si hay penaltis, se tiran; si hay fuera de juego, se anulan los goles…

Los árbitros, en estas situaciones pueden equivocarse, ¡claro que sí!, pero en ese momento se hace lo que ellos dicen, ya que son la autoridad competente en el campo, y si no se está de acuerdo se eleva la protesta a los organismos superiores, los que, con el reglamento en la mano y estudiando cada caso, solventan las diferencias. Agotadas las vías la norma se cumple. En los bares, los gimnasios, las casas, los clubes, la televisión… se seguirá protestando, pero la liga sigue y al final siempre llega la copa.

La pena es que el fútbol es solo deporte, que si lo pudiéramos extrapolar…, como decían los grandes Tip y Coll, «otro día hablaremos del gobierno». ¿Te apetece?

Gracias por leerme

«Una comida familiar o la llegada del Apocalipsis»

Cargando el apocalipsis

Cuando se convoca una comida familiar y toda, o casi toda, la familia se reúne en torno a un mantel, se sabe cómo se empieza pero no cómo, ni cuándo se acaba.

El libro del Apocalipsis habla de cuatro jinetes, que montados sobre cuatro caballos de diferentes colores, son liberados poco a poco sobre la Tierra originando distintos acontecimientos. De igual manera, una comida familiar puede ser azotada por dichos jinetes que en sus caballos pueden ejercer su oficio. De esta manera y comparando las dos citaciones anteriores, nos podemos encontrar con que:

1.- Montados sobre CABALLO BLANCO —el jinete de la victoria—, los patriarcas, que orgullosos de que la familia estuviera junta colaboraba en reunirnos a todos en casa de «la madrina» de los más pequeñajos de la casa.

2.- Sobre el CABALLO BERMEJO —el jinete de la guerra—,«la madrina», que con lenguaviperina aprovecha la más mínima oportunidad para atacar a todo bicho viviente —incluso se atrevió a retarme sobre este blog—, levantando polvo mientras aireaba historias de su juventud, y la de otras, en las que las gallinas parecían tener cierta relevancia.

3.- Los que galopaban sobre el CABALLO NEGRO —el jinete del hambre—, como la ingente cantidad de comida fue abrumadora, estos no tuvieron mucha suerte, aunque si se les notó el intentó de hacer de las suyas colocando obstáculos para que la barbacoa encendiera, sin tener que llegar al extremo de avisar a los bomberos por la cantidad de humo que se acumuló en el porche, o sirviendo el buen vino en vasos de plástico — ¡habrase visto!—, menos mal que el consorte sufridor y buena persona —o casi— dotó de copas —todas distintas, eso sí—, a tan nutrida y selecta concurrencia. Referencia especial al selecto ron, traído de tierras cubanas, según se informó, pero embotellado, por lo menos, en Casteldefels, según se descubrió en la etiqueta, que teía un sabor que se dejaba querer.

4.- Desbancada sobre la silla del CABALLO BAYO —el jinete de la muerte—, quedó «lamadrina», que intento tras intento al final logró, pero en esta ocasión por otros motivos, que su comadre se desplomara sobre un sofá superada por la presencia de sangre y dolor.

Al final, terminamos semialcoholizados, pero queriéndonos y abrazándonos más que nunca, con la serie proposición de no dejar pasar tanto tiempo para repetir una de estas, esta vez en el norte, que Invernalia también existe y además de jinetes del apocalipsis, podemos aportar trolls y otros animales salvajes.

¿Cómo son tus reuniones familiares? ¿También se desbocan los caballos? ¿Algún consejo?…

Gracias por leerme.

«Desayuno compartido en un gallinero»

DESAYUNO COMPARTIDO EN UN GALLINERO

El desayuno compartido, al igual que el resto de las comidas que se toman a bordo, es uno de los momentos considerados por las agencias de viajes, como una fabulosa oportunidad que se les brinda a los cruceristas para conocer a otras personas —en este post encontrarás más de mi crucero—Personaje novelero que soy, no me lo iba a perder, así que decidí que quería vivir que se siente, sentado en una mesa con totales desconocidos.

Como soy madrugador, una de esas mañanas de navegación, acudí al comedor compartido. Muy amable el maître me dio los buenos días, me preguntó si estaba solo y me acompañó a una de esas mesas compartidas.

Fui el último en llegar, por lo que todas las miradas y saludos se dirigieron a mi persona. «Hello guys» Acerté a decir con mi oxidado inglés madrugador y de medianías. ¡Ups! quizás no fue del todo apropiado echando un primer ojo a mis compañeros de mantel.

Empezando por mi derecha las cuatro clásicas señoras de color, made in USA, con sus pelucas, sus grandes senos, su kilo y medio por centímetro cuadrado de maquillaje…, que me sonrieron muy amablemente, mientras me escrutaban de arriba a abajo. No pararon de cotorrear y de comer ingentes cantidades de todo.

A su lado, una cacatúa con pinta de ricachona viuda y ojos lascivos, que enseguida se lanzó a tenderme la mano para presentarse, o enseñarme sus grandes anillos y reloj de oro, y sacarme hasta el número del DNI desde el primer asalto «Hello, my name´s… I´m from Utah. Where do you from?». Y yo sin tomar café, que va. Contesté como pude, antes de sentarme. Esta comía en plan sanote: fruta, avena, zanahoria cruda…

Los siguientes eran una pareja de gays, de los que vivieron la movida de los 80 a tope en San Francisco, se les notaba el casque de sus cuerpos, con sus plumas al cuello y todo. El tembleque de sus manos apenas les dejaba comer. Hasta que se lanzaron el tercer Bloody Mary, a partir de ahí se convirtieron en otra cosa. No veas como me reí. Hasta bailaron y cantaron a duo.

Por último una pareja, española ella con acento de película del oeste, y de Dallas el, con sombrero vaquero y todo, que les dio por bendecir la mesa. Imagínate la cara de todos los demás, ya con la fruta —bueno la viuda la tenía entre los labios operados, mientras me miraba, para mí que… (esa puede ser otra historia)—, o los huevos, o los pancakes, o todo junto en la boca, como las cuatro chicas de oro. Que va…

Total que me pido un típico desayuno yankie, con mantequilla de cacahuete y todo, y allí estaba yo. intentando desayunar mientras que el personal intentaba sonsacarme el porqué desayunaba solo, cómo era posible que un canario estuviera en aquel barco, qué había visitado, qué iba a visitar… y yo sin tomar café. Que va…

Tras más de hora y media en aquella mesa, la barriguita llena, pero la cabeza como un bombo, no esperé a que el resto terminara. Esto de conocer gente debe de hacerse de otra manera, o yo no estoy preparado para tanta novelería. Necesitaba despejarme y relajarme así que me fui a la barra del bar a tomarme un café solo, doble y repensar que esto de compartir manteles con tanto gallinero puede ser, más que aconsejable, un verdadero suplicio del que no tengo necesidad. Paso del café, tráigame dos bloody Mary.

Gracias por leerme.Desayuno

«Advertencia gubernamental y cabañuelas con el dedo»

Así llovía, así así…

Hace unos días se publicó en un periódico local la advertencia gubernamental de que este invierno puede que llegue algún temporal o tormenta tropical del calibre de aquel DELTA que ya nos golpeó hace tiempo y que comenté brevemente en este post. Yo enseguida me imaginé a todo el “staff” del gobierno, asomado por la ventana manifestando su opinión al respecto y cantando aquello de: “Que llueva, que llueva, la virgen en la cueva…”. Tranquilidad. Al parecer es solo un aviso para que los ayuntamientos se vayan organizando, limpien barrancos…, en previsión de la llegada de lluvias, pero sin decir ni cuando, ni cantidad… ¡Caray! Así seguro que aciertan.

En mi opinión esto de la meteorología es una quiniela. Seguro que tú también lo has pensado alguna vez. ¿Cuántas veces has bromeado con el número de aciertos de las predicciones?, ¿cuántas veces te has puesto las sandalias, esperando un sol radiante, y te has mojado los pinreles? ¡Confiesa! ¿Cuántas veces no te has depilado por vagancia, te has puesto pantalón, esperando frio, y se te ha guisado hasta el …?

Pues como en la meteorología todo es un adivina, adivinanza, durante el mes de agosto, a mis compañeros de coche y a mi, nos dio por sacar el dedo por la ventanilla, a fin de medir la humedad, temperatura, dirección del viento… y crear nuestra propia predicción. Calculamos las cabañuelas para el año 2018.

Tabla de observación.

Para hacerla, como ves, nos fuimos fijando en el tiempo que, a simple vista, hacía en el mes de agosto en La Orotava y fuimos completando esa tabla. ¿No hacen eso los del telediario? ¿No hizo lo mismo “el staff”? Solo nos faltó cantar la cancioncita.

Comparto solo la previsión calculada para el medio día, ya que es la que me parece más fiable, ya veremos en qué queda. Total, acertar, lo que se dice acertar…

¿Conoces alguna técnica para predecir el tiempo? ¿Sabías que cuando las palomas están posadas sobre los cables de luz en pleno día es que lloverá? ¿Conoces el significado del refrán “Cielo empedrado, suelo mojado? Tú, mantente con la depilación bien hecha y carga con el paraguas, por si…

Gracias por leerme.