«22 de marzo: Día mundial de la poesía»

Ayer fue un día que pasó desapercibido,
entre el ruido de los gritos y los coches,
el más fuerte lamento recibido,
de una niña o niño entristecido,
tras no pocos duelos y reproches.
La poesía de siempre se olvida,
como se olvida la siempre muerte,
que tras una larga y grata vida,
nuestros andares de aquí, nos pida,
sin espera ni sigilo, siempre ardiente.
Ayer, en un despiste por completo se pasó
el día inesperado por todos, el de la poesía,
que alguien, en despachos, algún día dedicó,
a las palabras que de amor y muerte siempre habló,
palabras que con rima a la vida cantan cual travesía.

Estreno de etiqueta

A partir de hoy comenzaré a publicar una nueva etiqueta: Hoy es el día de…
En ella pretendo dedicar un breve espacio a todos esos días, internacionales y/o mundiales, destinados a no olvidar, a recordar, a celebrar…, algún acontecimiento o hecho importante para la humanidad, la cultura, el planeta…
Como maestro espero, que esta colección de letras y pequeñas historias, te sirvan para trabajar o dedicar en tu aula un pequeño momento a estos días.
Creo que me resultará casi imposible escribir a todos esos «Días de…» pero espero hacer todo lo posible para que encuentres alguna historia sobre los que consideraré más importantes.
Como siempre, no olvides dejar tu huella, en los comentarios, de tu paso por esta pequeña esquina. 
Gracias por leerme. Un abrazo.

«Dos colgados»

─Entonces es martes, seguro, por lógica ─dijo el hombre apoyado sobre el alfeizar de la ventana mientras perdía su triste mirada en el horizonte.
─Pues no entiendo tu lógica ─contestó ella, regañada.
─¡Ya!, nunca lo haces. Siempre estás ahí, parada, mirando mi espalda y ni siquiera te molestas en usar el rabillo del ojo para observar lo que ocurre a nuestro alrededor.
─¿Qué nos puede importar a nosotros lo que ocurra ahí fuera?
─Imagino que poco, pero al menos sé en qué día estamos.
─Y eso, ¿de qué te sirve?, somos personajes de un cuadro, entiendes, un cuadro, no vivimos.

«In memoriam»

Había una vez una joven «Señora de rojo sobre fondo gris» que, escondida tras «La sombra del ciprés es alargada», soñaba con encontrar «El camino» para poder llegar a pasar, al menos, «Cinco horas con Mario».
«La hoja roja» le devolvió de su ensimismamiento. Tras grandes paseos, «Por esos mundos», descubrió como «El príncipe destronado» leía un apasionado «Diario de un cazador» en las que podía recordar aquellas maravillosas «Siestas con viento sur» le devolvían a antaño, cuando «Los santos inocentes», de verdad lo eran, y aquellas «Viejas historias de Castilla la Vieja» repercutían en «El disputado voto del señor Cayo».
Ahora su cuerpo yace cubierto por «La mortaja» que otrora lo elevó a lo alto. Ahora su obra queda como testigo fiel de un talento que hasta «Las ratas» o «El hereje», siempre veneraron.
He jugado con algunos de sus títulos como pequeño homenaje. Ahora toca leer su obra.

«El día más esperado»

─Por cierto, ¿hoy es domingo? ─preguntó Phil al ver que su compañera no se levantaba de la cama.
─Sí, ¿y?
─Pues creo que es hora de que te marches.
─¿Me echas de tu vida?
─Bueno… te echo de mi cama.
─¿Por ser domingo o por que te has cansado de mí?
─No. Es que dentro de un momento vendrá toda esa gente y, claro, creo que estaría feo que te encuentren aquí.
─Es lo último que me esperaba de ti, sin duda, la fama se te ha subido a la cabeza.
─Qué quieres que te diga, hoy es mi día, el Día de la Marmota.

La nueva caja tonta

Llegó la TDT y el «apagón» de la televisión analógica. Un nuevo mundo se abre ante nuestros ojos por lo que muchas personas han ido a comprar una de esas teles modernas que hay ahora. En una conversación con unos amigos ─entendidos en la materia─ les pedí que me comentaran las características técnicas de las mismas ─grave error─ y las opciones que se tenían que tener en cuenta a la hora de adquirir uno de esos magníficos aparatejos.; para entenderlos ¡hay que hacer un master!
Veamos algunas de ellas:
1.- Hay que decidirse por una TV de plasma ─que a mi me suena a algo de la sangre─ o una de LCD ─que creo que es una droga─ (mal empezamos).
2.- El tamaño ─al parecer aquí sí importa─ de la imagen que viene dado en pulgadas 26, 37, 40, 42… ─todos estos números con dos palitos al final. Puf yo no me aclaro, no estamos en España y, hasta «el aquello», lo medimos en centímetros, entonces ¿por qué la TV se mide en pulgadas?
3.- La calidad de la imagen que al parecer se mide en puntos ─¿no habíamos quedado en lo de las pulgadas─ que además viene relacionado con temas de paso del tiempo, luminosidad, contraste, pixels ─que tampoco se que tiene que ver─, distancia…
4.- Por último, tenemos los distintos conectores, es decir, los acoples traseros que tienen estos aparatos para conectar otros aparatos, a saber: el SCART, el S-Video, o incluso el DVI o RGB, el interfaz USB y hasta un PCMCIA.
Total, a la vista de mi exposición tengo dos opciones: o me quedo como estoy ─con mi vieja tele y el video de toda la vida─ o espero a que alguien me regale una de estas, pero no pienso ir yo a comprarla.

Gracias a tod@s

Con el corazón en la mano tengo que decirte que no tengo palabras para describir lo que sentí ayer al contar con tu presencia.
Para mí fue un momento mágico, lleno de ilusión, de miradas cómplices, de sonrisas nerviosas… que sentí reflejada en tu cara y que llenaron mi alma al sentir tu presencia tan cercana. Gracias por tu amistad.
Uno de los momentos más especiales fue revelar la pequeña sorpresita que había colocada bajo tu asiento (o en el suelo, en algunos casos, jajaja). Descubrimos una caja de fósforos con la imagen, de la portada, de «El tesoro del abuelo» por un lado, y un agradecimiento y la dirección de este blog por el otro. Su interior guardaba un pequeño tesoro y tu cara al descubrirlo reflejaba la ilusión que tenías cuando de niñ@ recibías un regalo. Tres objetos ocultaba ─una hoja, un clip y una cerilla (ya usada)─ y un reto te proponía ─escribir una historia, que publicaríamos en los comentarios de esta entrada, con los tres elementos─.
Ahora es tu momento. Entra en comentarios, deja tu historia, comenta y lea las demás. En la entrada anterior encontrarás la mía.
Gracias, de nuevo, por tu asistencia.

«Como cada mañana»

Cada mañana, Laura, se asomaba a su ventana y admiraba la magnífica vista que tenía desde su cuarto: las montañas, los llanos, su hermoso árbol…

Como cada mañana, Laura, realizaba un dibujo, de su árbol favorito, y lo colgaba en la pared de su habitación; a través de ellos, podía repasar toda su formación, crecimiento, cambios…
Como cada mañana, hoy Laura, se asomó a su ventana. El paisaje había cambiado y ella quería arreglarlo. Colocó un clip sobre la rama y trabó la hoja que encontró.
Como cada mañana, Laura, miró por la ventana, pero en esta ocasión estaba asustada y temblorosa. Miro su mano. Apretó la cerilla que guardaba.

Jamás volvería a jugar con fuego.