Siempre aparecía DOminante, no le importaba la situación, el lugar o el público que estuviera expectante. Para ella, lo más importante era mostrarse, dejarse ver, siempre de manera REsuelta y decidida, para que sus múltiples admiradores, o sus posibles enemigos, se acobardaran en su presencia.
MI humilde personalidad no podía con ella. Me costaba entender su situación, sus combinaciones y cambios de actitud, su carácter…, aunque me resultaba muy FAscinante escucharla y tenerla a mi alrededor, por lo que, casi cada día, me aplicaba y ponía todos mis conocimientos, y mi mejor actitud, en entenderla.
SOLo una vez, me atreví a corregirla situándola en el lugar adecuado. LA mirada que me dedicó fue penetrante, amenazadora. Para ella, SIn duda, yo había cometido un error, pero estaba tan seguro de lo que había hecho que jamás se atrevió a discutírmelo.
En aquella ocasión la había DOmado pero, en el fondo, los dos sabíamos que el pentagrama era suyo y que la nota la daba ella.
