¡VIVA LA PEPA!

Llevaba días pensando en escribir algo sobre este día tan significativo. No me refiero a la celebración del Día del padre, sino al aniversario de la primera constitución española ─aquella que fue aprobada entre cañonazos franceses, salvas inglesas y una nación reducida y conquistada por las fuerzas enemigas, y las amigas─. Imagino que a estas alturas, ya estarás con la cabeza saturada de tanta historia y heroísmo nacional, así que mejor hablamos de otra cosa.
            Los sindicatos han convocado huelga general (que para eso somos demócratas). El gobierno está esperando a ganar, presumiblemente, las elecciones en Andalucía para presentar y aprobar los presupuestos generales del estado (que para eso tienen la mayoría en el congreso). En Cataluña aprueban el copago (que para eso tienen transferidas las competencias en sanidad). El Soria quiere prospecciones petrolíferas en nuestras aguas (que para eso el Sr. Ministro ha sido elegido democráticamente)…
            Así que como todo esto tuvo su primer origen en Cádiz el 19 de marzo de 1812, ¡¡¡VIVA LA PEPA!!! (Y yo que no quería hablar de política).

(8 de marzo: Día internacional de la mujer) «Las profesiones de mamá»

La maestra llevaba rato en clase hablando de las distintas profesiones y trabajos que ejercían las personas adultas, cuando empezó una ronda de palabras en la que cada uno de los niños y niñas de la clase explicaría en qué trabajaban los miembros de su familia.
─Mi madre no trabaja ─afirmó Carlos de manera rotunda─. Está todo el día en casa, haciendo sus cosas.
Una niña, enojada por tal comentario, alzó la voz y sin esperar a que le dieran el turno dijo:
─Nuestras madres, aunque estén en casa ─dijo a la par que lo miraba con recelo─, trabajan mucho. Tienen muchas profesiones: Por la mañana y la tarde son taxistas, nos traen al cole y a las actividades extraescolares; son médicas y enfermeras, al cuidar de nosotros cuando estamos malitos; además, muchas tardes hacen de maestras, cuando tenemos que hacer las tareas, leer…; hacen de entrenadoras y animadoras, cuando juegan con nosotras; por si fuera poco también, son cocineras, lavanderas, planchadoras… Además de todo esto, mi madre ayuda a muchas personas, trabaja en una oficina.
Con sus manos en jarra, se dio la vuelta. Levantó su dedo índice amenazante, miró a Carlos y dijo:
─¡Espero que sea la última vez que te oiga decir ese estúpido comentario! O me haré macarra.
El chico la miró desdibujado, bajó la cabeza y soportó, como pudo, la explosión de aplausos que inundó la clase. Es que las chicas son guerreras.

«Martes 13»

En trece y martes, ni te cases ni te embarques. O al menos eso reza el famoso refrán que hace alusión a no tomar ninguna medida importante durante un día como el de hoy.
            Una vez escuché una historia ─me consta que hay más─ en referencia a por qué el número trece: Cuenta la mitología nórdica que Odín invitó a once dioses a su palacio, el Valhalla. En el transcurso de la cena se presentó, sin invitación, Loki, dios tramposo y amante del mal, con lo que el número de los presentes pasó a ser trece.
            Entre los juegos que se organizaron, empezaron a lanzarle cosas a Baldr, segundo hijo de Odín, que tenía el poder de la inmunidad. Loki, que sabía como vencer dicho poder, engañó a Hoor, hermano ciego de Baldr, ayudándolo a cargar y disparar una flecha construida con madera de muérdago. La saeta le atravesó el pecho y Baldr murió al instante. Desde ese momento trece personas en una cena es síntoma de que algo malo va a pasar.
            Entre otras cosas curiosas hay que reseñar que, al parecer,  un martes 13 se produjo la confusión de las lenguas en la Torre de Babel. También es habitual que los aviones no tengan fila 13.
Leyendo por ahí he descubierto que la fobia a este día se llama Trezidavomartiofobia ─nunca me acostaré sin haber aprendido algo nuevo─ y, antes de que me pase algo malo, será mejor terminar aquí e irnos a la cama, que mañana será otro día.

«30 de enero: Día escolar de la paz y la no violencia»

«El gran aplauso»
Nadie, en varios kilómetros a la redonda, sabría decir su nombre. Ella caminaba entre el campo de batalla. Iba toda vestida de blanco, despistada y extrañada. No sabía dónde estaba ni cómo había llegado, era como si hubiera sido colocada allí por una fuerza superior.
Los soldados, sorprendidos y aturdidos, cesaban sus disparos a su paso. Se levantaban de sus posiciones atrincheradas, levantaban sus cascos y se limpiaban el sudor o se rascaban la cabeza. Todos  la miraban. Los Generales, ofendidos, ordenaban que la abatiesen. Ninguno les hizo caso.
Un joven valiente se acercó a ella y le preguntó su nombre. ¡Paz! ─gritó. Todos aplaudieron. 

«28 de diciembre: Día de los Santos Inocentes»

Pensando qué escribir, recordé un viejo chiste que puede animarte a no hacer ninguna broma pesada durante el día de mañana:
            Un viejecita de ochenta y cinco años, con claros síntomas de arrepentimiento, se encontraba declarando ante el juez:
─Yo estaba sentada en el banco del parque, muy tranquila, cuándo, de pronto, aquel joven se sentó a mi lado. Me miró con cariño, me dirigió una tímida sonrisa y yo…
─¿Usted lo detuvo?
─No, señoría. Soy viuda desde hace cuarenta años y nadie me había mirado así desde entonces.
─¿Qué ocurrió?
 ─Me puso su mano sobre mi rodilla y yo…
─ ¿Usted se negó?
─No señoría, lo dejé hacer. Me sentía viva, deseada. Su mano subió por la pierna, rozó mi muslo y yo…
─¿Usted lo paró?
─No. Hacía mucho que no sentía aquello así que abrí mis piernas y él…─comenzó a llorar─ al llegar a mi entrepierna el calor me ardía, sudaba. Sin previo aviso se levantó y con risa burlona me dijo: ¡Feliz Día de los Inocentes! Fue entonces cuando le disparé.

«1 de diciembre: Día Mundial de la lucha contra el SIDA»

Ayer tuve lo que podríamos definir como «una noche loca».
Soy un chico de veinticinco años, bien parecido y no tengo pareja. Sinceramente, creo que estoy como para tener «noches locas» todas las semanas, aunque no sea el caso.
Ella parecía una buena niña, guapa, elegante e inteligente.  Me dijo que no me preocupara, que no pasaría nada, que eso solo le pasaban a los otros, que… No usamos preservativo.
Hoy he visto toda esa publicidad sobre el Día Mundial del SIDA. Creo que he metido la pata.

«20 de noviembre: Día de los derechos de la infancia»

En un intento por comprender el funcionamiento de nuestro planeta, una maestra extraterrestre, acercó a su alumnado ─pequeños seres verdes, con antenas, un solo ojo…─ al “megatelescopio interplanetario” que tenían instalado en su colegio.
            Con la primera mirada les enseñó a Carlos, un niño boliviano que trabaja entre las basuras; y les dijo: ─Según cuentan, tienen derecho a ser protegidos contra el trabajo y la explotación infantil.
            Giraron el aparato y se fijaron en Bahar, una niña afgana que no podía ir al cole por ser niña; y la profe les dijo: ─Según cuentan, tienen derecho a la educación.
            Rodó el anteojo y pudieron ver a Yumma, una niña congoleña que caminaba sobre sus dos bastones al faltarle una pierna; y la seño les dijo: ─Según cuentan, tienen derecho a ser protegidos de la guerra y las minas terrestres.
            Desde las alturas les enseñó Haití y descubrieron un país roto por un terremoto y abatido por el cólera. En una esquina, tirado en el suelo, estaba el cuerpo inerte y abandonado de Emilio. Todos callaron.
            Siguieron un buen rato, de niña en niño y viceversa, hasta que llegaron a nosotros. Uno de aquellos pequeños marcianitos levantó la mano y dijo:
            ─No entiendo por qué unos viven tan bien y otros tan mal.
            La seño no pudo por más que contestar:
            ─Ellos tampoco lo saben.
(Si te apetece, tienes actividades para trabajar con tu alumnado, hijos, sobrinas… en http://www.unicef.es/ )

«31 de octubre: Halloween»

Cuentan que la noche oscura se acerca. Desde las profundidades de los infiernos, las más terribles criaturas se preparan para visitar las casas de sus antiguos amigos y familiares para atormentarles y originar horribles pesadillas.
            La tradición ha viajado desde los antiguos celtas hasta nuestros días, invadiendo nuestras propias costumbres y creando propulsores y detractores. La cosa está ahí, latente, a la espera de que el día treinta y uno, estalle en todo su esplendor y casi en todo el mundo ─¿efecto de la globalización?
            Las tiendas hacen su agosto ─otro de ellos─. Las discotecas, bares y pubs, preparan grandes fiestas con las que atraer a los más fiesteros. Los niños y niñas preparan disfraces, caretas, petardos…
El vecindario empieza a sentirlo como suyo. Se colocan calabazas, adornos y se preparan bolsas de chuches con las que poder pactar. Mientras, los espíritus de los difuntos nos vigilan. Se acercan. Están dispuestos a todo. ¿Estás preparado/a?

«24 de octubre: Día mundial de las Naciones Unidas»

Debemos estar unidos para acabar con ellos. Ese fue el pensamiento que tuvo Enrique y que transmitió a todos sus amigos. Su pandilla entendió lo que pretendía. Todas las  mañanas recorrían el patio del colegio para ayudar a los más pequeños: les abrían los zumos, les ayudaban con la fruta, organizaban los juegos, evitaban las peleas, intervenían en los distintos enfados…
            Por las tardes, una vez terminadas las tareas, acudían a la plaza y seguían con la misión que se habían planteado: ayudaban a las personas mayores a cruzar la calle, recogían papeles del suelo y explicaban, a quién los tiraba, que eso estaba mal…
            Una de esas tardes, Doña Juana, la señora del quiosco de las chuches, que los observaba con agrado, los llamó. Tras regalarles unos chicles, como premio, les ofreció un hermoso lazo azul para que lucieran en su brazo. A partir de ese día eran se llamarían «La Pandilla Azul».
NOTA: Si eres maestro/a, educador, padre/madre, abuelo/a… te propongo, que este lunes, trabajes algo de la ONU: un dictado, un dibujo, una asamblea… Si no lo eres siempre puedes aprender algo nuevo en:

«Comienza el cole»

El día uno de septiembre se acerca. Los maestros/as se incorporan a sus puestos de trabajo (¡ya era hora que tienen tres meses de vacaciones y….! ─perdón ese fue el duende que hay veces que se disparata─). Lo cierto es que dicho así parece una peli de esas en las que un fiero tiburón-cocodrilo-serpiente o monstruo horripilante se acerca para devorarnos y no creo que sea para tanto.

Ayer me encontré con una compañera que, hablando del tema, me dijo:
─Pues si te digo la verdad yo ya tengo ganas de empezar.
─Me alegro ─le contesté animado─ hay que estar con el espíritu en alto, las pilas cargadas y el entusiasmo a flor de piel que el curso es muy largo.
─Bueno, ─dijo sin mucho afán─ tú siempre tan optimista.
─Jajaja, como siempre. ¿Qué es lo que más te apetece según llegues? ─le pregunté esperando escuchar ese clásico de reencontrarme con las caras de «mis niños» o ver a los compañeros.
─Pues espero que el dire ya tenga las fechas de los puentes y las vacaciones.

¡Ups!, todavía tengo mucho que aprender.