La
noche se aproximaba. Como cada año su ilusión y recuerdos de niñez
estaban circunscritos a lo que pasara aquella mágica noche. Entre
sus deseos no materiales se encontraba una pequeña lista de buenos
propósitos para el año recién estrenado: estudiar, ir al gimnasio,
encontrar un trabajo…Todos ellos estaban bien, y quizás podría
conseguirlos, aunque para ello sabía que, en primer lugar, debía
superar el gran escollo y problemática debilidad.
noche se aproximaba. Como cada año su ilusión y recuerdos de niñez
estaban circunscritos a lo que pasara aquella mágica noche. Entre
sus deseos no materiales se encontraba una pequeña lista de buenos
propósitos para el año recién estrenado: estudiar, ir al gimnasio,
encontrar un trabajo…Todos ellos estaban bien, y quizás podría
conseguirlos, aunque para ello sabía que, en primer lugar, debía
superar el gran escollo y problemática debilidad.
Una
luz intermitente, del otro lado de la calle, le devolvió al mundo
real. A su mundo. Se ajustó la solapa del abrigo y salió de la
protección de las sombras que le daban cobijo en aquel umbral.
luz intermitente, del otro lado de la calle, le devolvió al mundo
real. A su mundo. Se ajustó la solapa del abrigo y salió de la
protección de las sombras que le daban cobijo en aquel umbral.
Aún
con el agradable sabor de sus deseos entre sus labios se acercó a la
negra furgoneta que había aparcado y emitido la señal. Sacó su
billetera y pagó los gramos de muerte.
con el agradable sabor de sus deseos entre sus labios se acercó a la
negra furgoneta que había aparcado y emitido la señal. Sacó su
billetera y pagó los gramos de muerte.
Era
otro camello, pero no el que consigue sueños.
otro camello, pero no el que consigue sueños.









