«Las cosas de Tháloc»

Cuentan que un día Tháloc, el Dios de la lluvia, se asomó al borde de la alta montaña en la que vive y, con voz dura y penetrante, mandó a llamar a sus pequeños, deformes, pero poderosos thaloques ─sus ayudantes─, que se acercaron desde los cuatro puntos cardinales como fieles perros llamados por su amo.
─Mirad los pueblos ─dijo─, mirad las tierras ─insistió─ mirad el abandono. Los humanos aún no han aprendido a cuidar a la madre naturaleza. Aún no han aprendido a cuidar de los barrancos, de los bosques de las laderas de las montañas. ¡Recordémoselos!
Los cuatro secuaces, vasija de barro y palo en mano ─que es como los representa la mitología mexicana─ se acercaron a su enojado Dios y obedecieron sus mandamientos.
Con su espectral mano indicó los lugares donde debían romper sus vasijas.
El agua, guardada en el vientre de los cántaros al recibir el golpe certero de los palos, cayó con fuerza y furia. El ruido producido por el choque del palo contra la cerámica se tradujo, en la tierra, en imponentes truenos. Los pedazos de loza, al caer en el suelo, se convirtieron en potentes rayos destructores.
Tháloc, desde lo alto rió.
Nosotros desde nuestra destrozada tierra lloramos.

(Foto del temporal acaecido en Tenerife el 1 de febrero de 2010)

«La carrera»

¡Acelera! Fue el enérgico grito que emitió Don José, el rico promotor de la carrera ilegal que se producía esa noche en el garito de Luismi, al ver que su apuesta se quedaba plantada en la mismísima línea de salida.
Por la calle tres, Trueno llevaba un ritmo constante; en la dos, Espronceda, como el poeta, titubeaba y no se decidía entre correr o caminar…; pero, en la cinco, Tormento, que hacía juicio a su nombre, no avanzaba, para desespero de su dueño, ni un solo palmo, nada.
Es lo que tiene apostar con caracoles, nadie sabe lo que harán.

«La chica de Barcelona»

Su futuro era incierto. Hace ya unos cuantos años había decidido que saldría de aquel lugar y lucharía, todo lo necesario, por cumplir su sueño, vivir en Barcelona.
Ahora el paro, el hambre, un matrimonio roto…, una vida rota, también habían acabado con aquel.
Soñaba con navegar por el gran charco que le separaba de su sueño, auque fuera en patera, y así poder visitar la gran ciudad, las grandes obras que tanto había visto y envidiado por la televisión vía satélite.
Había estudiado arte en una universidad africana y su vida estaba rota.
Su sueño…, se conformaba con pintarlo.
(Ya sabes, ilustración en http://blogdejesusbravo.blogspot.com/)

«Si lo llego a saber…»

Aquí vinimos a descansar; se lo habíamos dicho desde el principio, pero no hizo caso.
Habló y habló hasta que quedó exhausta, momento que aproveché para huir escaleras abajo. Peldaño a peldaño llegué al rellano y, con sumo cuidado, abrí la puerta. ¿Cómo es posible? Estaba de nuevo, en el mismo salón, con el mismo ser que repetía una y otra vez las mismas palabras, los mismos gestos.
Yo había sido malo en vida y ahora, en el infierno, estaba condenado a no descansar, sino a revivir, una y otra vez, mi castigo. ¡Maldita sea!, ¿porqué fui un político corrupto?
(Ya sabes, ilustración en http://blogdejesusbravo.blogspot.com/ )

«Mi sueño»

Desde la más tierna infancia supe que era distinto a los demás. Tenía sueños, ilusiones, inquietudes: quería ser piloto, montar a caballo… Mi destino estaba marcado por las estrellas, que alumbrarían el camino de mi ser de una manera diferente.

Al principio todo iba bien, hasta que comencé la escuela. Ese chico activo, vivaracho, feliz y distinto, se convirtió, poco a poco, en uno de ellos: el uniforme, la tarea, los horarios…

Una noche deseé que todo cambiara.

Como tocado por una maligna varita mágica, una extraña enfermedad se apoderó de mis entrañas. No podía moverme. Casi no podía hablar, gemía.

Cuando iba sentado en mi silla de ruedas, con la cabeza inclinada hacia un lado y la baba cayéndome, la gente me miraba y se compadecía de mi existencia.

Ahora había logrado cumplir mi sueño. Ya soy distinto a los otros. ¡Qué lástima! ¡Ojalá fuera igual a los demás!

«El último aliento»

Me acerco y anoto sus nombres, en mi vieja y sucia libreta de tapas de cuero. Sin apenas tener tiempo para levantar la vista, me sorprende un frío y duro acero que penetra en mis entrañas dejando mi ser vacío; a la vez escucho las fatídicas risas, aullidos, de los tres jóvenes:
─¡Anota esto viejo!
Sentía como mi cuerpo se quebraba. Mis rodillas fallaban y una cálida humedad manaba de mi vientre.
Caí de rodillas. Mis manos intentaban parar la hemorragia pero mis ojos se cerraban.
Ya en el suelo sentí como sus píes se alejaban.
Mi vida se marchaba.

(Ya sabes, ilustración en http://blogdejesusbravo.blogspot.com/ )

«El niño economista»

─¡Además me voy a chivar a mis padres! ─dijo muy circunspecto Manolito, convencido de que con esa frase el tendero cedería.
─Pero qué dices niño ─dijo el hombre con tono serio─. ¡Esto no funciona así! Yo pongo los precios y tú pagas, si te parece bien, y si no, te vas a otro lado. ¡Abráse visto el atrevido!, y encima amenaza, ¡será mequetrefe!
─Con todos mis respetos señor; estamos en plena globalización y ahora tocan las rebajas, en otras tiendas hay descuentos, y hasta tres por dos, así que ande, sea bueno y déjeme el chupa-chups a mitad de precio.
(Ya sabes, ilustración en http://blogdejesusbravo.blogspot.com/ )

Cuentos a medias

Hola a todos/as: Estrenamos etiqueta. Sí estrenamos Jesús y yo. Nos hemos propuesto un pequeño juego-reto. yo escribo y el ilustra (y al revés).
La cosa es simple: Mis textos tendrán una extensión máxima de 100 palabras y serán publicados en mi blog. Para ver la ilustración tendrás que viajar al blog de Jesús Bravo (http://blogdejesusbravo.blogspot.com/). No valen agobios, la ilustración o el texto, estará cuando tenga que estar, no antes. Podrás comentar tanto el texto como la ilustración.
Esperemos que la cosa salga y que a ustedes les guste.
Un abrazo.

«DE REBAJAS»

Hace algunos días, como tenía una hora muerta antes de ir a una cena, decidí matar el tiempo en un gran almacén, muy conocido por tod@s. Eso que a veces uno hace y más en época de rebajas Iba sin intención de nada, sólo pasear y curiosear las novedades, ofertas… que siempre tiene.
Cual fue mi sorpresa que al llegar a la cajera, muy amable ella, me vi cargado con un montón de cosas, que apenas necesitaba y que desde luego, por sus nombres no sabría definir qué son. Así que me puse a recapitular; a saber: compré una KAVALKAD y una MEDALJ ─con tapa claro para cambiar las que tengo─. Ya puestos en esta sección, también me hice con un PROMPT ─porque viene con rejilla y puede que lo necesite─. En la siguiente sección descubrí un fantástico SIGNUM ─nunca lo había visto─ y unas preciosas GORM que junto a la BERGSBO puede quedar muy bien. Ya puesto, también me hice con una BITRÄDE de color haya, una GRANEMO y una par de KILBY.
Al seguir en mi paseo me sorprendí al ver un PATRULL, ─lo metí en la cesta, ¡impresionante!, como he podido vivir sin uno de estos─. Para adornar el despacho nada mejor que una Hyacinthus y para estás fechas, en las que todos engalanamos nuestras casas me apoderé de una bolsa de KOTTE, Adorno pájaro, otra de KOTTE, adorno corazón, una tercera de KOTTE Adorno árbol y para rematar una Kallt. Mi casa quedará preciosa ─pensé muy orgulloso de mi mismo.
Cuando fui a pagar casi se me cae el pelo. Cuando llegué a casa, y mi mujer vio las compritas, el pelo se me cayó. Es lo que tiene ir de rebajas.