«Breve tratado sobre los efectos de la Luna»

¿Te afecta la luna de alguna manera? ¿Cómo?

Desde siempre, imagino que por su carácter enigmático y misterioso, la Luna ha estado presente en todas las culturas. En la mayoría de los casos con la creencia aparejada de que afecta a nuestro ánimo, comportamientos… y estados de locura transitoria. Si buscamos la palabra “lunático-a”, en el diccionario de la RAE, nos la define como «que padece locura, no continua, sino por intervalos». ¡Que casualidad! ¿Serán esos intervalos los mismos que las fases por las que pasa la Luna? ¿En qué intervalo estaré hoy? ¿Has leído el resto de mis breve tratados (aquí los tienes)?

Como bien sabemos, por lo menos los que estudiamos en la antigua EGB, la Luna tiene un ciclo de 28 días, al igual que los ciclos menstruales de las mujeres. Quizás venga de ahí la creencia de ese influjo que ya he comentado.

Puede que se me escape alguna, pero creo que la Luna nos afecta en:

  1. La Luna es un potente agente del romanticismo, continuamente es fuente de inspiración. Su cuerpo o su reflejo aparece reflejado y presente en historias, cuentos, poemas y canciones. Recuerdo parte de un poema, parte de una vivencia personal, de D. Miguel de Unamuno, que decía:

    «(…)Toda cabellos tranquilos,

    la Luna, tranquila y sola,

    acariciaba a la Tierra

    con sus cabellos de rosa

    silvestre, blanca, escondida (…)»

  2. Según nos cuentan las matronas, y la tradición de nuestras madres, la Luna también ejerce su influjo sobre las parturientas. Seguro que has dicho o escuchado, muchas veces, la frase: «Hoy hay luna, hoy te pones de parto».

  3. Bien conocida, quizás por ser hijo de marino, es la influencia que tiene sobre Las mareas, por la fuerza de atracción que ejerce la Luna sobre la Tierra. Esto sí es un hecho probado científicamente. (Aquí se describe bien el proceso).

  4. Según las creencias populares, la Luna, también afecta al clima, aunque no sé si esto está probado. Dos refranes me se al respecto: «La luna roja barrunta viento; la blanca sereno y se tiene jaldía, vientón de infierno» «Niebla en Lunada, por la tarde y no por la mañana».

  5. Con la Luna Llena siempre me acuerdo de mi abuela. Según me contaba siendo yo niño, atraía la buena suerte y el dinero, así que nos asomábamos a la ventana y, alzando una moneda, con una mano y sosteniendo, en la otra, un monedero abierto, recitábamos tres veces, el siguiente verso: «Luna lunera, cáscabelera, que tan llena como tu estás, llena me vea». Al terminar dejábamos caer la moneda dentro del monedero y lo cerrábamos rápidamente.

  6. Por supuesto no me puedo olvidar de relacionar a la Luna con la celebración de aquelarres, misas satánicas o la aparición de bestias antropomorfas: el hombre lobo, el hombre del saco…

  7. Con respecto a esto último, se piensa que en función de la fase en la que esté la luna, nos crecerá más rápido el pelo, al igual que en otras fases se nos caerá más. De ahí el mito del hombre lobo.

Por último concluir que, la Luna llena provoca euforia y alegría, la Luna menguante es tiempo de depuración y limpieza, la Luna nueva momento de inestabilidad e incertidumbre y la Luna creciente da lugar al crecimiento y ascenso.

Así que, asómate a la ventana y dime: ¿Cómo está la Luna? ¿En qué fase estamos hoy? ¿Como te encuentras anímicamente? ¿Te afecta la luna de alguna manera? ¿Cómo? ¿Qué tal vas de pelo?

Gracias por leerme.

«Una historia sin adjetivos»

(NOTA ACLARATORIA: El presente relato corresponde a la semana número 4 de los «52 retos de escritura para el 2018» planteado por LITERUP, que puedes seguir en las redes sociales con el #52RetosLiterup. En este caso la condición que debe cumplir el texto es: «Crea un relato sin adjetivos.» Podrás leer el resto de los relatos que he escrito si pinchas aquí).

La palabras son como las personas, necesitan: nacer, crecer, nutrirse, relacionarse, reproducirse y morir. Se parecen tanto a nosotros que, de la misma manera, las hay de todo tipo: sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios…

Hace tiempo me tropecé con una de ellas. Era un adjetivo, sin género ni número. Eso sí que la diferencia de la humanidad.

Yo iba a la compra y ella paseaba, como buscando algo. Me explicó que se había perdido, pues su función principal en esta vida era la de acompañar al sustantivo para denotar sus cualidades, propiedades y relaciones de diversa naturaleza,. No encontraba a ninguno con el que formar pareja. Esto también la asemeja a la humanidad.

Me compadecí de ella, así que la metí en mi mochila y la he traído a casa. No molesta. Apenas hace ruido y no ensucia. La tengo colocada sobre una estantería de mi despacho, apoyada contra el diccionario y un par de libros de escritura que consulto habitualmente.

Desde allí, mientras escribo, ella me mira y, aún sabiendo que no está cumpliendo con su verdadera función, sonríe, ya que sabe que me hace compañía. Yo, a ratos, le hablo y le recuerdo que abusar de su uso no es adecuado y que, tarde o temprano, encontraremos su sustantivo, a la que la uniré para siempre, hasta que, como la humanidad, pueda morir en paz.

Gracias por leerme.

«Hace un frío de mil pares de…»

¿Pelete? Pues no sé porqué lo dices.

Hoy, que acabo de llegar del dentista, y con el frío que hace, no estoy para muchas invenciones, así que, como sé que te gustan mis locuras y pequeños disparates te traigo un nuevo reto, en la línea del que hacíamos hace ya algún tiempo, a partir de una peluca o el que hicimos, mucho más atrás, con un pepino. ¿Los recuerdas? ¿Te atreves a jugar, de nuevo, conmigo?

Pues imagínate, tras estar un buen rato soportando todos esos artilugios, hurgando en mi dentadura, estoy con la boca hinchada y con bastantes molestias. Como todos sabemos, el frío es bueno para bajar las inflamaciones, así que decidí salir un rato a la terraza para ver si el aire fresco me ayudaba un poco y le aliviaba mis dolores.

Al ver cómo quedé, por culpa del «pelete» que hace, que hasta las lágrimas se congelan, se me ocurrió esta tontería.

El juego que hoy te propongo es sencillo. Cuelga una foto tuya aquí, o en Facebook, o en Twiter, en la que el hielo, junto a tu singular personalidad, sea el protagonista. No es difícil y según cómo te lo montes puede ser muy divertido, sobre todo si los demás hacemos comentarios y aportaciones, igual de estúpidas que este juego. ¿Te atreves? Estoy esperando.

PD: Ya que saqué la hielera del congelador, aprovecho y me sirvo un gin-tónic. Mejor dos. ¿Quieres?

Gracias por leerme, y jugar conmigo.

«Fanfic de Robinson Crusoe»

una gan historia sobre la complejidad humana, las relaciones…

(NOTA ACLARATORIA: El presente relato corresponde a la tercera semana de los «52 retos de escritura para el 2018» planteado por LITERUP, que puedes seguir en las redes sociales con el #52RetosLiterup. En este caso la condición a cumplir es: «Piensa en tu libro favorito e imagina un fanfic, pero con animales.» Podrás leer los otros relatos que he escrito si pinchas aquí).

Aquel bullicio le llamó mucho la atención. Protegido como estaba tras los matorrales, vio que en la que el consideraba su playa, acababan de desembarcar una treintena de peligrosas hormigas caníbales. Sus sospechas por la presencia puntual de otros seres en la isla se hacían realidad. además, aquel grupo, parecía estar dispuesto a comerse a los dos prisioneros que arrastraban.

Tras la muerte del primero, el otro, un ratón de piel oscura, ágiles patas y simpática naricilla, logró huir en su dirección. Sin saber muy bien el motivo, pues a Robison Crusoe, como al resto de los elefantes, los ratones le dan algo de miedo, decide ayudarlo.

Arma en mano y a pesar de contar con la desventaja numérica, pero con el poder de la sorpresa a su favor, se enfrenta a las hormigas caníbales, escachando a alguna de ellas con sus potentes patas y haciendo huir a las demás.

El agradecimiento del pequeño ratón es enorme, así que Robinson decide acogerlo como su criado, llamándolo Viernes, por ser el día en el que estaban.

Los días y meses pasan en la isla. Viernes, poco a poco, aprende a hablar, a comportarse, a cumplir sus tareas…, pero sobre todo, Robison empieza a valorarlo y a no tenerle miedo.

Gracias por leerme.

«¿Te encerrarías conmigo en un ascensor?»

Solo mirar este ascensor, tiemblo.

¿Sientes claustrofobia? ¿Alguna vez te has quedado encerrado o encerrada en un ascensor? ¿Qué es lo que te pasa en una situación así? ¿Te encerrarías conmigo en un ascensor?

Te confieso que tengo pánico a quedarme encerrado en uno. En situaciones normales subo y bajo las escaleras, las veces que hagan falta y los pisos que hagan falta, no me importa.

Como en todo, siempre hay una excepción. A primera hora de la mañana, cuando llego al trabajo y aparcamos el coche, en la planta menos dos, como reconozco que no tengo fuerzas para subir andando hasta la zona en la que tenemos el fichaje, me monto en él, eso sí, miro de reojo las luces del tablero de mando. Después sí que subo hasta la cuarta planta, a pata.

Intentar describir lo que siento en una crisis de claustrofobia no es fácil. Veamos:
«Cuando me he quedado encerrado mi cuerpo empieza a sentir un pequeño sudor, que va mojando mi frente. La respiración empieza a entrecortarse y parece que se me cierra la garganta, impidiendo la entrada de aire. El sudor continua espalda abajo y eriza mi vello. Mi mente se obnubila y soy incapaz de razonar. Las contracciones musculares se hacen visibles y no puedo parar de moverme. La respiración se acelera. El corazón cada vez palpita con más ritmo. Al principio, poco a poco, intentando mantener la compostura, me quito la chaqueta, me remango las mangas de la camisa…; después, con avidez, desabrocho los botones que me oprimen y el jadeo empieza a hacer su presencia. Mis manos no paran de tocar. Me descontrolo. Recuerdo chillar, aullar, gemir y, por último…».

¡Ups! yo quería hablar de las sensaciones de la claustrofobia, pero al parecer, las mentes sucias que están leyendo esto, despacio y en voz alta, están pensando en otra cosa.

Gracias por leerme.

«Una decisión para toda la vida»

Hay decisiones que se toman de aquella manera y duran toda una vida.

(NOTA ACLARATORIA: El presente relato corresponde a la segunda semana de los «52 retos de escritura para el 2018» planteado por LITERUP, que puedes seguir en las redes sociales con el #52RetosLiterup. En este caso la condición a cumplir es: «¿Recuerdas tu peor noche? Cuéntala desde el final hasta el principio.» Podrás leer los otros relatos que he escrito si pinchas aquí).

Llegamos al hotel cuando el alba comenzaba a dar sus primeras señales de vida. Todo lo contrario que nuestro ánimo, destrozado por la noche de alcohol y la feliz ocurrencia de mi compadre.

El trayecto desde el centro de la ciudad lo hicimos a pie. Más de treinta minutos andando, aún borrachos, y cojeando por culpa de aquel dolor en el glúteo. Yo el derecho y él en el izquierdo. Además nos habíamos quedado sin dinero pues habíamos bebido mucho y aquel gasto fue del todo imprevisto.

Por suerte, a mitad del camino, habíamos encontrado uno de esos negocios, regentado por chinos, que abren las veinticuatro horas, y pudimos comprar un botellín de agua y un paquete de galletas que devoramos, en un mano a mano, casi sin pestañear. Eso nos ayudó a mantener el silencio. En mi fuero interno, muy en el fondo de él, sabía que aquello no había sido una buena idea, aunque cada vez que nos mirábamos, nos destornillábamos de la risa orgullosos.

No recuerdo como llegamos a aquel local. Quizás fuimos atraídos por sus luces de neón y los grandes carteles de su escaparate. La decisión la tomamos entre los dos, en un momento de exaltación de la amistad, que comenzó a olvidarse en el mismo momento en el que descubrimos que hacerse un tatuaje en las nalgas, con el símbolo de Playboy, por muy gracioso y valiente que nos pareciera, no estaba exento de dolor y nos acordaríamos toda la vida.

Gracias por leerme.

«En el día de Reyes»

Hay fechas muy señaladas. El 5 de enero es una de ellas.

Para Mario, igual que para otros muchos, el cinco de enero es el día más especial del año. No solo por ser la Noche de Reyes, sino porque también es el aniversario de la muerte de su padre.

Cada año, regresa al sitio del accidente y recuerda, casi a la perfección, lo que ocurrió aquel día.

Con añoranza rememora como, el niño que era entonces, se había quedado en casa con su madre, mientras su padre iba al supermercado. Eso le habían dicho. Esperaba ansioso su retorno, con el aliento pegado al cristal, pues sabía que, nada más llegar él, irían a ver la Cabalgata de los Reyes Magos.

De lejos lo vio acercarse con paso ligero, cargado de bolsas, apurado como siempre iba. No miró al cruzar y, Mario, testigo tras el cristal, contempló como una furgoneta lo arroyó.

Cree que chilló, no está seguro, pero sabe que sin demora salió corriendo escaleras abajo y pudo compartir con su padre sus últimas palabras.

—No te preocupes cariño —recuerda que le dijo el moribundo—, algún día, los Reyes Magos, te traerán ese soldado de plomo tan especial que pediste en tu carta.

Treinta años después, como cada año, Mario vuelve, a la misma hora en la que ocurrió aquello, a la misma esquina de su antiguo barrio. Cumple con su tradición.

A su espalda, un brillo, en una tienda de cosas de segunda mano, llama su atención. Cuando se acerca y mira por el escaparate. Una mezcla de sentimientos y recuerdos bombardean su cabeza al reflejar su imagen en el cristal. Acaba de verse de niño, arrodillado frente a su padre; las cajas, paquetes, regalos…, todo tirado por el suelo; su madre llorando abalanzándose sobre su marido muerto, los vecinos… En un suspiro vuelve en sí.

Sin motivo alguno entra en la tienda y va directo a la estantería de la que parecía provenir el brillo. Bajo un espejo descubre una pequeña caja de madera. La recuerda, aquella tarde estaba tirada a los pies de su padre.

Nada más abrirla descubre un amarillento y bien doblado papel, que, como si de una manta se tratara, da cobijo a una réplica en plomo del General Custer.

No logra entenderlo. Esa era su carta a los Reyes Magos y aquel su regalo más preciado. Por fin, su padre, cumplió la palabra dada y la magia de la noche de reyes vuelve a repetirse.

Gracias por leerme.

«Verdades divinas»

Hay charlas con el Supremo que, quizás, es mejor no tener.

(Semana 1. «52 retos de escritura para el 2018» #52RetosLiterup)

Dios me puso en el paraíso y me acompañó de Eva. Nunca he tenido muy claro las razones de esto. Quizás no quería verme solo; quizás asombrado de lo bien que me hizo, quiso repetir su éxito; quizás fue para darme más sabiduría; quizás…

—¿Qué andas farfullando Adán?

—Hola Dios, no sabía que podías escuchar mis pensamientos.

—Hijo mío, yo lo lo puedo todo, aunque a veces Adán, a veces pienso que… Bueno, dime.

—¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué hiciste a Eva tan agradable?

— Es evidente, para que te sintieras a gusto a su lado.

—¿Porqué la hiciste tan habladora?

—Para que sus palabras te hicieran compañía.

—Y, y…y, ¿por qué la hiciste tan sexy?

—Es evidente Adán, para que te enamoraras de ella.

—Dios, ¿Por qué parece tan tonta?

—¡Parece tonta dice!, ¡parece tonta!, ¡ja, ja, ja! ya te enterarás ya, ¡ja, ja, ja!…

—Dios no te marches, ¿Dios?, ¿Dios? ¿Porque ríes de esa manera? ¡Me estás asustando! ¡Diossssssssss!

Gracias por leerme.

«Como una puñetera cabra»

Como una puñetera cabra. Lo sé.

Semana 0 #52RetosLiterup

Siempre me lo has dicho, ¡estás como una puñetera cabra!, lo sé. en esta ocasión ya te estoy dando la razón.

Resulta que con esto del año nuevo me he venido arriba y he decidido apuntarme al reto literario «52 retos literarios para el 2018», que proponen los de LITERUP. A partir de ahora cada martes tendrás una nueva entrada en el blog. Ni que decir tiene que tus comentarios, «likes», «RT» y… son de agradecer.

La cosa va mas o menos así: Ellos proponen 52 temas o condiciones que cada semana debe cumplir el texto así que cada uno de ellos deberá cumplirlo. Además deberán estar identificados con el #52RetosLiterup.

Este post lo utilizaré a modo de índice —por eso aparece como semana 0—, colocando al lado de cada una de las propuestas semanales, un enlace para que puedas acceder a todos ellos sin necesidad de volverte tan majareta como yo.

Condiciones de los textos:

1. El argumento de tu relato es tu chiste preferido. (Aquí lo tienes)
2. ¿Recuerdas tu peor noche? Cuéntala desde el final hasta el principio.(Aquí lo tienes)
3. Piensa en tu libro favorito e imagina un fanfic, pero con animales. (Aquí lo tienes)
4. Crea un relato sin adjetivos. (Aquí lo tienes)
5. Te toca escribir un relato de fantasía épica. (Aquí lo tienes)
6. Vete a tu diario (papel o digital) favorito y busca una noticia rara. Escribe el relato como si fueras uno de los protagonistas.
7. Haz un relato ASMR para que tu lector se relaje leyéndolo. Suelen desarrollarse en entornos naturales, con cuentas atrás, descripciones muy detalladas y mucha sinestesia. Si estás un poco en blanco te recomiendo que entres en algún canal de ASMR como el de Luna Cántor para entender qué es.
8. Desarrolla un relato en el frente, en la Primera Guerra Mundial en concreto.
9. Tienes prohibido utilizar la palabra “locura” (y cualquiera de su familia). Tu relato se desarrollará en un manicomio.
10. Describe una pesadilla que hayas tenido, pero en tercera persona. Y sin expresar sentimientos. Ah, se me olvidaba: es de terror.
11. Esta semana tienes tema libre pero sin descripciones: solo diálogo (y acotaciones).
12. Esta semana toca un relato con una canción o poema como tema central de tu texto.
13. Alguien le deja anónimos a un profesor de primaria. Aparece el cadáver de un niño en el patio. Narra qué ha pasado.
14. Tu texto empieza con “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” dicho a un policía.
15. Escribe un relato en que tres personajes mitológicos (no importa la cultura) son los protagonistas.
16. ¿Cuál es el personaje que más odias de la literatura? Narra una cita con él/ella en la que acabas muy enamorado/a.
17. Busca “objeto” en Google Imágenes. La penúltima foto te presentará al protagonista de tu relato.
18. Imagina pasar un día con la persona a la que más admiras del mundo.
19. Piensa en tu personaje de la infancia favorito (Anastasia, Ariel, Vaca y Pollo..) y haz que haya cometido un asesinato. Describe cómo ha llegado a matar.
20. Un relato que acabe con “Yo por mi hija MA-TO”.
21. Te damos una frase como punto de partida y lo demás lo añades tú:”¿¡Qué hay en la caja!?”
22. Un/a anciano/a tiene que rescatar a su nieto y solamente puede contactar con el secuestrador con un iPad. Nárralo en clave de humor.
23. Ponte un poco escatológico y cuenta un nacimiento.
24. Te han secuestrado y eres ciego. Tienes una hora para salir o estás muerto.
25. Piensa en tus tres novelas favoritas. Coge al protagonista de la uno y la dos y crea una historia con ellos en el universo de la tres.
26. ¿Qué pasaría si un dictador de tu elección fuera en realidad el bueno? Intenta ofrecer un relato irónico (por favor) sobre cómo se defendería ante el mundo.
27. Abre un diccionario (o un libro común en su defecto) y la primera palabra que te aparezca será el arma de Chèjov de tu relato.
28. Un relato que comienza en clave romántica, pero desde el punto de vista de un/a maltratador/a. Empieza “engañando” al lector y ve poco a poco creando esa atmósfera de acoso.
29. Mata al chico. Literal o figuradamente, mata a esa figura infantil que habita cerca de ti, Jon Nieve.
30. Enhorabuena, esta semana el tema es libre, pero sin utilizar una sola vez la “e”.
31. Escribe una escena de sexo, pero narrada por un mirón.
32. Un relato en que aparezcan las siguientes palabras: longevo, galeón, Whatsapp y uña.
33. Mata (en el papel) al profesor que más odiaste en tu vida estudiantil.
34. Tu protagonista tiene que ser una guerrera.
35. Imagina que eres un personaje histórico relevante y describe el día de tu muerte con su filosofía.
36. El aclamado apocalipsis zombi ha llegado. ¿A quién salvarás: tu madre, tu pareja o tu mascota? Solo puede quedar vivo uno.
37. Un asesino anda suelto por tu ciudad y tienes que ayudar a la policía a atraparle.
38. ¿Sabes lo que es la sinestesia? En tu texto tendrás que describir cambiando los receptores de los sentidos.
39. Pon la oreja en una conversación en la calle. Escríbela en forma de relato llenando los huecos.
40. Escribe en primera persona del plural en presente de indicativo un relato con tres tristes tigres como protagonistas. Puedes empezar con “Nosotros comemos trigo en un trigal…”
41. Lo siento, pero vas a tener que acabar un relato con “un sueño de Resines“.
42. Escribe el relato de una persona invisible que se cuela en su lugar favorito del mundo.
43. Toca un relato en clave de thriller redactado en segunda persona.
44. Escribe La Odisea, pero con un perro de protagonista. O cualquier otro animal, escoge sin miedo. Total, es tu cuento.
45. ¿Qué pasaría si uno de tus padres matase al otro? Escríbelo en futuro.
46. Imagina que fuera el último día de tu vida. Comienza en clave de humor, pero tienes que acabar provocando una lagrimita.
47. Relato de tema libre pero descriptivo, sin un solo diálogo.
48. Tu texto es el día a día de una persona atrapada en el cuerpo de otra. Lo sabe desde hace años y lo asume como algo normal, pero no olvida su vida de antes. Puedes darle un tono filosófico, psicológico, de terror, fantasía…, como quieras.
49. Para esta semana toca un cuento de piratas.
50. ¿Sabes lo que es la prosa poética? Pues será tu forma de narrar esta semana.
51. Reescribe el final de la última película que has visto.
52. Has matado a alguien y tienes que deshacerte del cadáver la noche del 31 de diciembre.

Como ves la oferta es muuuuuuuy variada. La locura en la que me veré envuelto está servida. Esta noche comienzo. Vamos a ver qué pasa.

¿Seré capaz de cumplir el reto? ¿Estaré a la altura de las circunstancias o me he meado fuera del tiesto? ¿Apoyarás esta locura mía?

Gracias por leerme.

 

 

 

«Evaluar el primer trimestre»

¿Qué evalúas cuando evalúas? Aquí mi propuesta,.

Terminó el primer trimestre y es la hora de evaluar. No me refiero a las notas de tu alumnado, que eso sé que ya lo has hecho, sino a ti mismo. Te propongo replantear aquellas propuestas y deseos que habías pensado al comienzo del curso y que yo comentaba en este post.

Para ello puedes utilizar este listado de pequeños consejos, que he ido cogiendo de aquí y de allí, y ver si los cumples. Espero que te sirvan. Ya nos contarás.

Para mejorar la labor docente del día a día tienes que:

  1. Ser realista y crítico contigo mismo y con tu trabajo.

  2. Para que tus propuestas tengan éxito debes prepararlas correctamente. No dejes espacio a la improvisación, aunque sí a la creatividad y a la imaginación.

  3. Ponlas en marcha no hables y hables… Coloca fecha de comienzo, publicítalo y da el paso.

  4. Acepta los consejos y recomendaciones de las personas que te rodean. En ellos incluyo al resto de docentes. Es una lástima que nos cueste tanto aceptar sus opiniones.

  5. No busques excusas después de una mala actuación. Evita culpar de tus malos resultados a tu entorno más próximo.

  6. Aprende de los errores. Utiliza ese conocimiento en tu propio beneficio.

  7. Practica la humildad, valora y reconoce el esfuerzo y actuación de los demás. Las familias, el alumnado, pero sobre todo ten presente que tus compañeros y compañeras de claustro no son tus rivales.

  8. La enseñanza es el equilibrio entre inteligencia intelectual (lo que enseñas sobre tu asignatura) y la inteligencia emocional (la capacidad de manejar, entender y gestionar las emociones).

  9. Sé agradecido. No olvides la importancia y lo mágica que es la palabra gracias. También para usarla con tu alumnado.

  10. Procura aprender en cada clase algo de tu grupo. No olvides que una sesión lectiva es una clase para enseñar, pero también es una magnífica oportunidad para aprender.

Seguro que me faltan muchas más. ¿Podrías compartir alguna de ellas? ¿Qué me propondrías para mejorar? Desde tu experiencia docente o de vida, ¿qué consejo nos darías? ¿Cómo te gustaría que fuera la maestra o maestro de tus hijos?

¡Feliz Navidad!

Gracias por leerme