«Un estuche cargado de ilusión»

Estuche

No hace falta que te lo recuerde. Lo sé. Pero no puedo resistirme. Ya casi llevas una semana en el cole y dentro de pocos días llegarán, cargados de energía, entre otras cosas, tus verdaderos compañeros de viaje.

Sé que has cumplido algunas de las recomendaciones que escribí para el verano (puedes repasarlas en este post) pero ahora, que ya tienes la clase limpia y ordenada, empiezas a ver de cerca la cruda realidad, has de plantearte que debes enfrentarte a todo un curso escolar. Para ello nada mejor que cargar tu estuche con los mejores materiales escolares que puedas encontrar:

  1. UNA TIJERA: para poder recortar todos los malos rollos y entrar en clase feliz y contento. En buena medida de eso dependerá tu existencia.

  2. CUADERNO DE NOTAS: donde puedas tener todo registrado. Empiezas a tener una edad en la que más vale tener maña que falta de memoria.

  3. BOLÍGRAFO VERDE: para reforzar lo positivo frente a lo negativo. Si no conoces la “Técnica del bolígrafo verde” puedes consultarla aquí.

  4. ROTULADORES (al menos 24 colores): para llenar la clase de colorido, alegría y entusiasmo, en todas las tareas y proyectos que acometas.

  5. PLASTILINA DE COLORES: que te ayude a modelar confianza.

  6. REGLA: todo tu alumnado es genial. Trátalos iguales, con el mismo rasero.

  7. AFILADOR CON DEPÓSITO: para sacar la mejor punta a todo lo que hagas y no desperdiciar nada.

  8. LÁPICES DE COLORES: para ayudar a colorear la mejor de las sonrisas entre todos los docentes con los que compartes tantas cosas maravillosas.

  9. SOBRES: que abran vías de comunicación con la familia. Son una parte esencial de tu trabajo y sin ellas no puedes existir.

  10. CERAS DE COLORES, PEGAMENTO DE BARRA, BLOC DE MANUALIDADES y BLOC CARTULINAS: Con los que animar a tu alumnado a realizar grandes creaciones llenas de emociones positivas, sueños e ilusión.

La lista continúa. De eso estoy seguro. Ayúdame a hacerlo. ¿De qué me olvidado? ¿Cuál sería tu imprescindible? ¿Qué aportarías? Espero tus respuestas.

FELIZ CURSO 2017/2018.

Gracias por leerme.

«Los docentes y sus tareas de verano»

Lista de tareas veraniegas para docentes.

Ahora que los docentes han —ahora mismo no puedo incluirme entre ellos— terminado el curso escolar 2016/2017, quiero en estas líneas reivindicar la gran labor que hacen mis compañeras y compañeros de profesión.

Son muchos los que dedican gran esfuerzo en dar lo mejor de sí, son muchas las que pierden horas de sueño para preparar clases innovadoras y atrayentes para su alumnado, son muchos los que se desviven por solucionar los conflictos que surgen en las aulas, son muchas las que colaboran con las familias para que los niños y niñas, que habitan sus aulas, sean felices… Todos estos docentes se merecen una buena lista de tareas para este verano, rememorando aquellas que envío un profesor italiano a su alumnado, hace ya algún tiempo, y que deberían ser de obligado cumplimiento:

1. Levántate sonriéndole a la vida, toma algo y sal a dar una caminata (en mi caso del despacho al bar, a la cafetería, a los grandes almacenes…). El aire fresco y el ejercicio reactiva las neuronas. Te ayudará a ser feliz.

2. Estudia algo. Esta profesión es vocacional y está cambiando rápidamente, no podemos seguir siendo profesionales manteniendo estilos propios del SXIX. Tenemos que actualizarnos, renovar nuestra manera de dar clase. Utiliza para ello todas las opciones que las redes sociales (estoy enganchado al Twitter, Facebook, Instagram, Flipboard…) nos facilita. ¡Verás qué cosas tan increíbles hacen en otras escuelas, institutos…, e incluso en nuestro propio centro!

3.- Sal de tu casa. Organiza todas las excursiones, visitas y viajes que puedas (jejeje en esto sí que tengo un grado). A nuestro alrededor, no hace falta irnos muy lejos, hay lugares mágicos que merecen ser conocidos.

4. Lee tanto como puedas. El verano tiene mucho tiempo y da para todo. Dedícale un rato a vivir aventuras y sueños entre las letras escritas por otros (la pila en mi mesita de noche se tambalea de libros en cola), para que tu mente y alma se llene de nuevas vivencias.

5.- Sal con tus amigos y amigas. Con los nuevos, con los de siempre y con los de antes. Dedícale un poco de tu tiempo a ponerte y ponerlos al día y así vivirás momentos felices rodeado de la gente interesante, no interesada, que te quiere por lo que eres.

6.- Ríe, baila, canta y disfruta. No tengas vergüenza (¿Cuidado que te escucho, ¿sinvergüenza yo? ¡que va!). El verano puede ser muy divertido y está lleno de oportunidades para pasarlo bien.

7.- Haz una locura (o dos). Por pequeña que sea. Una de esas cosas que siempre has pensado que no podrías hacer (cambiar el color del pelo, raparte, tirarte en parapente, una fiesta loca, escalada…). ¡Llegó el momento!

8.- Evita las cosas, situaciones y personas que no te gusten, y, por el contrario, busca cosas agradables (las rebajas es buen momento), situaciones estimulantes (quizás una aventura) y la compañía de otras personas (o solo, que a veces es mejor que estar mal acompañado)

9.- Escribe. Quizás es buen momento para empezar a plasmar por escrito, aunque sea como terapia (ya te he comentado lo que me ahorro en psicoterapia con este blog), todos esos sentimientos maravillosos, nuevas ideas y preguntas sin respuestas que agitan tu corazón y tu mente.

10.- Sueña con un nuevo curso. Tenemos una gran profesión que nos llena y nos hace felices, plantéate y programa nuevos retos, nuevos proyectos, nuevas locuras que hacer (¿me dejas que te cuente un secreto? Ya estoy pensando en regresar a mi aula). Crea una actitud positiva y mantén vivo el entusiasmo por nuestra vocación.

¿Qué te parecen estas tareas? ¿Las harías? ¿Propondrías alguna otra? ¿Te atreverías a compartir conmigo alguna de ellas?

Gracias por leerme