«Una decisión para toda la vida»

Hay decisiones que se toman de aquella manera y duran toda una vida.

(NOTA ACLARATORIA: El presente relato corresponde a la segunda semana de los «52 retos de escritura para el 2018» planteado por LITERUP, que puedes seguir en las redes sociales con el #52RetosLiterup. En este caso la condición a cumplir es: «¿Recuerdas tu peor noche? Cuéntala desde el final hasta el principio.» Podrás leer los otros relatos que he escrito si pinchas aquí).

Llegamos al hotel cuando el alba comenzaba a dar sus primeras señales de vida. Todo lo contrario que nuestro ánimo, destrozado por la noche de alcohol y la feliz ocurrencia de mi compadre.

El trayecto desde el centro de la ciudad lo hicimos a pie. Más de treinta minutos andando, aún borrachos, y cojeando por culpa de aquel dolor en el glúteo. Yo el derecho y él en el izquierdo. Además nos habíamos quedado sin dinero pues habíamos bebido mucho y aquel gasto fue del todo imprevisto.

Por suerte, a mitad del camino, habíamos encontrado uno de esos negocios, regentado por chinos, que abren las veinticuatro horas, y pudimos comprar un botellín de agua y un paquete de galletas que devoramos, en un mano a mano, casi sin pestañear. Eso nos ayudó a mantener el silencio. En mi fuero interno, muy en el fondo de él, sabía que aquello no había sido una buena idea, aunque cada vez que nos mirábamos, nos destornillábamos de la risa orgullosos.

No recuerdo como llegamos a aquel local. Quizás fuimos atraídos por sus luces de neón y los grandes carteles de su escaparate. La decisión la tomamos entre los dos, en un momento de exaltación de la amistad, que comenzó a olvidarse en el mismo momento en el que descubrimos que hacerse un tatuaje en las nalgas, con el símbolo de Playboy, por muy gracioso y valiente que nos pareciera, no estaba exento de dolor y nos acordaríamos toda la vida.

Gracias por leerme.

«Verdades divinas»

Hay charlas con el Supremo que, quizás, es mejor no tener.

(Semana 1. «52 retos de escritura para el 2018» #52RetosLiterup)

Dios me puso en el paraíso y me acompañó de Eva. Nunca he tenido muy claro las razones de esto. Quizás no quería verme solo; quizás asombrado de lo bien que me hizo, quiso repetir su éxito; quizás fue para darme más sabiduría; quizás…

—¿Qué andas farfullando Adán?

—Hola Dios, no sabía que podías escuchar mis pensamientos.

—Hijo mío, yo lo lo puedo todo, aunque a veces Adán, a veces pienso que… Bueno, dime.

—¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué hiciste a Eva tan agradable?

— Es evidente, para que te sintieras a gusto a su lado.

—¿Porqué la hiciste tan habladora?

—Para que sus palabras te hicieran compañía.

—Y, y…y, ¿por qué la hiciste tan sexy?

—Es evidente Adán, para que te enamoraras de ella.

—Dios, ¿Por qué parece tan tonta?

—¡Parece tonta dice!, ¡parece tonta!, ¡ja, ja, ja! ya te enterarás ya, ¡ja, ja, ja!…

—Dios no te marches, ¿Dios?, ¿Dios? ¿Porque ríes de esa manera? ¡Me estás asustando! ¡Diossssssssss!

Gracias por leerme.

«Como una puñetera cabra»

Como una puñetera cabra. Lo sé.

Semana 0 #52RetosLiterup

Siempre me lo has dicho, ¡estás como una puñetera cabra!, lo sé. en esta ocasión ya te estoy dando la razón.

Resulta que con esto del año nuevo me he venido arriba y he decidido apuntarme al reto literario «52 retos literarios para el 2018», que proponen los de LITERUP. A partir de ahora cada martes tendrás una nueva entrada en el blog. Ni que decir tiene que tus comentarios, «likes», «RT» y… son de agradecer.

La cosa va mas o menos así: Ellos proponen 52 temas o condiciones que cada semana debe cumplir el texto así que cada uno de ellos deberá cumplirlo. Además deberán estar identificados con el #52RetosLiterup.

Este post lo utilizaré a modo de índice —por eso aparece como semana 0—, colocando al lado de cada una de las propuestas semanales, un enlace para que puedas acceder a todos ellos sin necesidad de volverte tan majareta como yo.

Condiciones de los textos:

1. El argumento de tu relato es tu chiste preferido. (Aquí lo tienes)
2. ¿Recuerdas tu peor noche? Cuéntala desde el final hasta el principio.(Aquí lo tienes)
3. Piensa en tu libro favorito e imagina un fanfic, pero con animales. (Aquí lo tienes)
4. Crea un relato sin adjetivos. (Aquí lo tienes)
5. Te toca escribir un relato de fantasía épica. (Aquí lo tienes)
6. Vete a tu diario (papel o digital) favorito y busca una noticia rara. Escribe el relato como si fueras uno de los protagonistas.
7. Haz un relato ASMR para que tu lector se relaje leyéndolo. Suelen desarrollarse en entornos naturales, con cuentas atrás, descripciones muy detalladas y mucha sinestesia. Si estás un poco en blanco te recomiendo que entres en algún canal de ASMR como el de Luna Cántor para entender qué es.
8. Desarrolla un relato en el frente, en la Primera Guerra Mundial en concreto.
9. Tienes prohibido utilizar la palabra “locura” (y cualquiera de su familia). Tu relato se desarrollará en un manicomio.
10. Describe una pesadilla que hayas tenido, pero en tercera persona. Y sin expresar sentimientos. Ah, se me olvidaba: es de terror.
11. Esta semana tienes tema libre pero sin descripciones: solo diálogo (y acotaciones).
12. Esta semana toca un relato con una canción o poema como tema central de tu texto.
13. Alguien le deja anónimos a un profesor de primaria. Aparece el cadáver de un niño en el patio. Narra qué ha pasado.
14. Tu texto empieza con “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” dicho a un policía.
15. Escribe un relato en que tres personajes mitológicos (no importa la cultura) son los protagonistas.
16. ¿Cuál es el personaje que más odias de la literatura? Narra una cita con él/ella en la que acabas muy enamorado/a.
17. Busca “objeto” en Google Imágenes. La penúltima foto te presentará al protagonista de tu relato.
18. Imagina pasar un día con la persona a la que más admiras del mundo.
19. Piensa en tu personaje de la infancia favorito (Anastasia, Ariel, Vaca y Pollo..) y haz que haya cometido un asesinato. Describe cómo ha llegado a matar.
20. Un relato que acabe con “Yo por mi hija MA-TO”.
21. Te damos una frase como punto de partida y lo demás lo añades tú:”¿¡Qué hay en la caja!?”
22. Un/a anciano/a tiene que rescatar a su nieto y solamente puede contactar con el secuestrador con un iPad. Nárralo en clave de humor.
23. Ponte un poco escatológico y cuenta un nacimiento.
24. Te han secuestrado y eres ciego. Tienes una hora para salir o estás muerto.
25. Piensa en tus tres novelas favoritas. Coge al protagonista de la uno y la dos y crea una historia con ellos en el universo de la tres.
26. ¿Qué pasaría si un dictador de tu elección fuera en realidad el bueno? Intenta ofrecer un relato irónico (por favor) sobre cómo se defendería ante el mundo.
27. Abre un diccionario (o un libro común en su defecto) y la primera palabra que te aparezca será el arma de Chèjov de tu relato.
28. Un relato que comienza en clave romántica, pero desde el punto de vista de un/a maltratador/a. Empieza “engañando” al lector y ve poco a poco creando esa atmósfera de acoso.
29. Mata al chico. Literal o figuradamente, mata a esa figura infantil que habita cerca de ti, Jon Nieve.
30. Enhorabuena, esta semana el tema es libre, pero sin utilizar una sola vez la “e”.
31. Escribe una escena de sexo, pero narrada por un mirón.
32. Un relato en que aparezcan las siguientes palabras: longevo, galeón, Whatsapp y uña.
33. Mata (en el papel) al profesor que más odiaste en tu vida estudiantil.
34. Tu protagonista tiene que ser una guerrera.
35. Imagina que eres un personaje histórico relevante y describe el día de tu muerte con su filosofía.
36. El aclamado apocalipsis zombi ha llegado. ¿A quién salvarás: tu madre, tu pareja o tu mascota? Solo puede quedar vivo uno.
37. Un asesino anda suelto por tu ciudad y tienes que ayudar a la policía a atraparle.
38. ¿Sabes lo que es la sinestesia? En tu texto tendrás que describir cambiando los receptores de los sentidos.
39. Pon la oreja en una conversación en la calle. Escríbela en forma de relato llenando los huecos.
40. Escribe en primera persona del plural en presente de indicativo un relato con tres tristes tigres como protagonistas. Puedes empezar con “Nosotros comemos trigo en un trigal…”
41. Lo siento, pero vas a tener que acabar un relato con “un sueño de Resines“.
42. Escribe el relato de una persona invisible que se cuela en su lugar favorito del mundo.
43. Toca un relato en clave de thriller redactado en segunda persona.
44. Escribe La Odisea, pero con un perro de protagonista. O cualquier otro animal, escoge sin miedo. Total, es tu cuento.
45. ¿Qué pasaría si uno de tus padres matase al otro? Escríbelo en futuro.
46. Imagina que fuera el último día de tu vida. Comienza en clave de humor, pero tienes que acabar provocando una lagrimita.
47. Relato de tema libre pero descriptivo, sin un solo diálogo.
48. Tu texto es el día a día de una persona atrapada en el cuerpo de otra. Lo sabe desde hace años y lo asume como algo normal, pero no olvida su vida de antes. Puedes darle un tono filosófico, psicológico, de terror, fantasía…, como quieras.
49. Para esta semana toca un cuento de piratas.
50. ¿Sabes lo que es la prosa poética? Pues será tu forma de narrar esta semana.
51. Reescribe el final de la última película que has visto.
52. Has matado a alguien y tienes que deshacerte del cadáver la noche del 31 de diciembre.

Como ves la oferta es muuuuuuuy variada. La locura en la que me veré envuelto está servida. Esta noche comienzo. Vamos a ver qué pasa.

¿Seré capaz de cumplir el reto? ¿Estaré a la altura de las circunstancias o me he meado fuera del tiesto? ¿Apoyarás esta locura mía?

Gracias por leerme.

 

 

 

«Solo amigos, no te confundas»

Hay noches locas y noches locas. No te confundas.

Parece mentira que tras todo el tiempo que había transcurrido, aún le excite tener aquellos recuerdos.

Recordó cuando, por la fuerza del momento y la torpeza de sus temblorosos dedos, le saltó dos de los botones de aquella sensual camisa transparente; rompió el enganche del carísimo y perturbador sujetador que ella se había puesto; le rajó las fabulosas medias de rejilla, haciéndole una carrera que iba desde la cintura hasta la punta del dedo gordo; le estropeó, con sus caricias, los treinta y cinco euros de peluquería y le borró, con sus besos, los otros veinticinco de maquillaje, arruinándole así las tres horas de acicale.

Rió cuando revivió el momento en el que ella rompía la cadena, que llevaba colgada de su muñeca, al tratar de desabrocharle el apretado cinto del pantalón. Volvió a doblarse de dolor, cuando le pareció sentir de nuevo, aquel rodillazo que, sin querer, ella le había propinado en sus partes, al intentar dejarle espacio libre para que se colocara a su lado en el asiento delantero del coche. Un escalofrío recorrió su espalda cuando volvió a sentir el movimiento del coche, calle abajo, al quitarse sin querer, el freno de mano… y ellos gritando, no de pasión.

Si existen las noches locas, sin duda, aquella fue una de ellas. Menos mal que aún somos amigos y no, no te confundas, hace tiempo que no nos pasa nada de esto.

Gracias por leerme.

«Noche ideal para hacer una tontería»

«Tonto es el que hace tonterías»

Hoy tengo ganas de que compartamos una tontería. Para mí estos días están siendo de mucho trabajo, ya que tengo varios proyectos en marcha que me están absorbiendo bastante energía, por lo que llevo días dándole vueltas a la cabeza a este post de hoy y tres cosas me han venido a la memoria.

Por un lado el querido Forrest Gump y aquella célebre frase, «tonto es el que hace tonterías», que tanto nos emocionó allá por 1994 —aquí te dejo el link con un resumen de esos grandes momentos de la película—.

También, me he acordado de aquel post con el que tanto nos reímos, «Pepinos day» en el que te retaba a colgar una foto tuya con pepinos en la cara, a cuenta del comentario sobre actividades saludables que había publicado una amiga.

Por último me he acordado de un gran personaje que tengo como compañero de fatigas de siempre. Él ya tiene una mente muy despejada, no diré que es calvo, pero casi, y cada vez que nos reunimos nos hace reír colocándose una peluca que se encargó en uno de sus viajes. Ni que decir tiene que según avanza el día o la noche, la peluca va rodando de piojo en piojo.

Así que, mezclando un poco de aquí, y otro poco de allá, de nuevo, la propuesta es tan sencilla como estúpida. Te reto a que, así, sin venir a cuento, me acompañes en esta tontería y cuelgues una foto tuya en Facebook con una peluca o con lo que tú quieras.

Puedes usar el hashtag #peluca y ya veremos qué pasa. Por lo menos nos reiremos un rato.

¿Te atreves?

Como tonto es solo el que hace tonterías, me adelanto, que ya tengo hecho el curso.

Gracias por leerme y jugar conmigo.

«¡Oh capitán!, ¡mi capitán!»

Foto sacada con mi móvil a principio s de mes en SETUBAL-Portugal.

«¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!,
nuestro terrible viaje ha terminado,
el barco ha sobrevivido a todos los escollos…»

Entre los versos de Walt Whitman se esconde la escena del capitán que tras superar grandes problemas, es traído por su hijo a su tierra para morir.

Este viejo marino que en la foto canta feliz en nuestra compañía me recordó ese poema tan famoso por la escena final de la película «El club de los poetas muertos».

Nuestro amigo, escondido tras el cristal de las empañadas copas de cerveza y ron, que sin orden ni mesura mezcla y alterna, esconde su talento en una potente garganta que, por culpa de los excesos, ahora se le anuda en torno a la lengua, impidiéndole casi el habla.

En los momentos en los que nuestras voces e instrumentos ganan el silencio, él grita a los siete vientos los nombres de mares y puertos que ha visitado, los nombres de barcos que hacía tiempo pilotaba, o el de las mujeres que había deshonrado y el de las cicatrices que en su cuerpo había bautizado.

Según parece su vida está unida a la vieja piratería, al contrabando y el trapicheo. Una historia llena de aventuras vividas en ultramar, entre las antiguas colonias y que ahora, en un vago intento de ahogar sus recuerdos en el alcohol, estos le salen a relucir, pues saben nadar.

Las viejas trovas que cantamos le hacen llorar y emocionarse, hasta que en un momento, acompañado del fiel escudero, que a ritmo de pandereta celebra sus gritos y hazañas, se pone en pie sobre la mesa iniciando el recitado del célebre poema, cual reclamo de honores, anunciando así su retirada a la espera de tiempos mejores.

Foto sacada con mi móvil a principio s de mes en SETUBAL-Portugal.

«¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
 levántate —por ti la enseña ondea— por ti suena el clarín;
por ti son las guirnaldas y festones —por ti se apiñan gentes en la orilla;
por ti claman, la inquieta masa a ti se vuelve ansiosa.»

Gracias por leerme.

«¡Hasta los mismísimos de las colas de la mañana!»

«¡Hasta los mismísimos de las colas de la mañana!»

Sí, estoy hasta los mismísimos de las colas mañaneras. Y lo digo así de claro, pero pidiéndote perdón porque al fin y al cabo tu no eres responsable del asunto y, además hoy, me he sentado un poco protestón.

Hace justo un año, publiqué en este misma esquina un post —aquí te dejo el enlace—, una pequeña historia en la que trataba de comparar una serpiente con lo que ocurre en la autopista del norte todas las mañanas —dicen que en la del sur es peor, lo lamento—. Mis compañeros de coche me acusan de que en aquella ocasión fui blando. Tienen razón.

Desde hace unos días hemos tenido que adelantar la hora de salida desde La Orotava. Pese a tener cierta flexibilidad horaria, nos gusta fichar a las 7:00, por varios motivos:

  1. De esta manera salimos a las 14:30 y llegamos a casa sobre las 15:00 (si el tráfico lo permite).
  2. Compartimos coche. Somos cuatro, con el mismo horario y el compromiso de salir a nuestra hora, por lo que solo conducimos una semana al mes. Las ventajas que esto supone te las puedes imaginar (ahorro, compañía…).
  3. Tenemos aparcamiento en el edificio. Si llegamos a la hora claro, los días de mucha cola… no te digo.
  4. Al entrar tan temprano podemos preparar el día, responder correos, sacar tareas atrasadas…, tomar café con los compañeros (esto también es trabajo, aunque a veces no lo creas).

En el argot del trasporte somos lo que se denomina un Vehículo de Alta Ocupación (VAO).

El problema está en que, para poder llegar a las 7:00 debemos salir a las 6:10, para hacer un trayecto de no más de 30 minutos, como mucho. Pero intentamos ser felices los cuatro, como en la canción.

Otra vez, te comenté que nos da por hacer cosas —aquí te dejo el enlace— para no aburrirnos. Hemos hecho una estadística, que de fiable tiene lo que yo de peludo. La conclusión del estudio, sobre el número de pasajeros a esa hora de la mañana, es que: «EN EL 80% DE LOS COCHES VA UNA SOLA PERSONA». Así no hay manera de mejorar la situación.

El cabildo habla de premiar a los VAO. ¡GENIAL! —por fin nos toca algo bueno—. Según parece y cito textualmente parte del artículo que aquí te dejo: «(…) se les abonará dinero por kilómetro recorrido en el monedero electrónico de la tarjeta ‘tenmás’, que después se podrá intercambiar por otros transportes o servicios de la corporación (…)». ¡FUERTE CAPULLADA! Espera que ahora te lo explico.

Otro estudio que hemos hecho, es que a esas horas de la mañana, NO HAY NI UNA SOLA GUAGUA en la autopista. ¡¿Para qué coño quiero yo dinero en un monedero virtual a usar en un medio de transporte?! Seguro que ya entendiste la capullada.

Nos hablan de un carril especial, de un tren, de cambiar horarios… Osea AÑOS PARA QUE SE ARREGLE este problema, que es de ahora y que está empeorando por momentos. Un pequeño inciso, lo siento, pero me alegro de que los examinadores del carnet de conducir estén en huelga. Esto disminuye el tráfico.

¿Alguien ha pensado que igual es más fácil, más barato, más ecológico, genial para disminuir el paro, menos accidentes…, hacer cómo en las grandes urbes de medio mundo y PONER GUAGUAS?

De verdad que deberían estudiarlo. Si de cada municipio del norte salieran guaguas DIRECTAS, sin paradas, cada 10 o 15 minutos, rumbo a Santa Cruz o a La Laguna, la autopista sería otra cosa. así sí que se podrían plantear tarjetas de dinero virtual, para usarlas en el transporte público. Seguro que el número de coches disminuirían, y el estrés, y los accidentes, y la contaminación… Por experiencia sé que no hay nada más cómodo que viajar acompañado, sentado tranquilamente, con tu música, tu lectura…, y saber que llegas a tiempo al trabajo, a tu cita médica, a recoger a tus hijos… No nos importaría hacerlo en guagua. Seguro que así tampoco.

Bueno, para terminar, solo hacer un pequeño inciso. Si eres político, o de los que trabaja para el Cabildo o para el Gobierno de Canarias, o tienes algo que ver con las carreteras, olvídate de mis disculpas y ponte a trabajar ¡ya!, que somos muchos los que estamos sufriendo esta lacra.

Si estás conmigo, haz que este post circule sin atascos. También puedes firmar esta petición que anda circulando por www.chage.org.

Gracias por leerme—lástima que el Cabildo de Tenerife no lo haga.

«Breve tratado de la nalgofilia en los chats»

Quizás no estabas pensando en este culo, pero también cuenta.

La nalgofilia está de moda en el chat, de esas maestras «de mente sucia», que no paran de enviar fotos de nalgas masculinas. Como es de suponer, los pocos chicos que estamos activos contraatacamos con el material que disponemos en nuestros teléfonos, que no es poco.

Según parece la nalgofilia es una de esas pequeñas «perversiones» sexuales que sufrimos muchas personas, hombres y mujeres, por la que se nos van los ojos hacía los glúteos (culo, trasero, nalgas, cachas, posaderas…) de los demás. Según sean estos ya nos encargaremos de admirarlos, criticarlos…, morderlos, sobarlos, azotarlos…

De manera tradicional siempre se ha considerado que lucir unas buenas caderas y un buen culo, era un eminente símbolo de fecundidad. Muchas culturas idolatraban figuras femeninas con estas características físicas. También cabe penssar que por nuestra herencia animal, en la que recordemos la pareja es abordada desde atrás, tenemos latente ese deseo.

Caminar por la calle y fijarnos en los culos es algo habitual, aunque no lo reconozcamos. De ahí que se utilicen tanto como reclamo en distintas campañas publicitarias, haciendo notar las distintas formas tamaños, firmeza…

¿Existe alguna clasificación oficial de culos?

Por lo que he intentado averiguar no la hay, así que puestos a clasificar y a realizar listas, veamos qué podemos hacer.

  1. Culo respingón.
  2. Culo fofo.
  3. Culo cuadrado.
  4. Culo melón.
  5. Culo plano.
  6. Culo prieto.
  7. Culo gordo.
  8. Culo peludo.

Según este pequeño listado hay culos para todos los gustos. Si me permites un consejo, elige el que más te guste —me refiero al de otra persona, el tuyo se arregla en el gimnasio o el quirófano. Te puedo pasar contacto de ambos—, pero antes, y si te dejan, te recomiendo que lo observes de distintos ángulos, ya que no conviene precipitarte, ver el resto del cuerpo y cabeza que lo acompaña…, antes de tomar la decisión. Si aún así tienes dudas, siempre puedes acudir a un palpador profesional, que para eso estamos los amigos.

Retomando lo que decía al principio el chat se vuelve loco con tanto culo, fotos y fotos, así qué, como estoy seguro de que has leído con atención este post —admítelo, ¡te gusta un buen culo! —, lo que espero ahora es que te retrates y digas lo que piensas:

¿Qué tipo de culos te gusta más? ¿Estás a gusto con el tuyo? Para ti, ¿qué es un buen culo? ¿Podrías definir, al menos uno, de los culos de la lista citada?

Gracias por leerme.

«Advertencia gubernamental y cabañuelas con el dedo»

Así llovía, así así…

Hace unos días se publicó en un periódico local la advertencia gubernamental de que este invierno puede que llegue algún temporal o tormenta tropical del calibre de aquel DELTA que ya nos golpeó hace tiempo y que comenté brevemente en este post. Yo enseguida me imaginé a todo el “staff” del gobierno, asomado por la ventana manifestando su opinión al respecto y cantando aquello de: “Que llueva, que llueva, la virgen en la cueva…”. Tranquilidad. Al parecer es solo un aviso para que los ayuntamientos se vayan organizando, limpien barrancos…, en previsión de la llegada de lluvias, pero sin decir ni cuando, ni cantidad… ¡Caray! Así seguro que aciertan.

En mi opinión esto de la meteorología es una quiniela. Seguro que tú también lo has pensado alguna vez. ¿Cuántas veces has bromeado con el número de aciertos de las predicciones?, ¿cuántas veces te has puesto las sandalias, esperando un sol radiante, y te has mojado los pinreles? ¡Confiesa! ¿Cuántas veces no te has depilado por vagancia, te has puesto pantalón, esperando frio, y se te ha guisado hasta el …?

Pues como en la meteorología todo es un adivina, adivinanza, durante el mes de agosto, a mis compañeros de coche y a mi, nos dio por sacar el dedo por la ventanilla, a fin de medir la humedad, temperatura, dirección del viento… y crear nuestra propia predicción. Calculamos las cabañuelas para el año 2018.

Tabla de observación.

Para hacerla, como ves, nos fuimos fijando en el tiempo que, a simple vista, hacía en el mes de agosto en La Orotava y fuimos completando esa tabla. ¿No hacen eso los del telediario? ¿No hizo lo mismo “el staff”? Solo nos faltó cantar la cancioncita.

Comparto solo la previsión calculada para el medio día, ya que es la que me parece más fiable, ya veremos en qué queda. Total, acertar, lo que se dice acertar…

¿Conoces alguna técnica para predecir el tiempo? ¿Sabías que cuando las palomas están posadas sobre los cables de luz en pleno día es que lloverá? ¿Conoces el significado del refrán “Cielo empedrado, suelo mojado? Tú, mantente con la depilación bien hecha y carga con el paraguas, por si…

Gracias por leerme.

«Modo tío sufridor activado»

Modo tío activado, pero no soporto los llanto

El modo «tío sufridor» es una aplicación gratuita que he tenido que descargarme recientemente. A modo de resumen te comento que consiste en permitir que tu hermana y cuñado te la metan doblada, haciéndote creer que eres la persona ideal para quedarte con sus hijos de uno y cuatro años, durante un fin de semana, ¡sí!, durante todo un fin de semana (viernes, sábado y domingo), para ellos poderse ir de farra a una boda.

Desde el primer momento tuve que haber sospechado que aquello era un malware. Sobre todo cuando te dicen: «¡Tranquilo!, yo te preparo las cosas, te las meto en mi coche y ya te quedas con él, y de fondo, como de música ambiente, se escucha una suave risa.»

No veas como iba el coche. Parecía un carromato de los que salían rumbo al oeste americano: dos sillas de retención infantil, una sillita de paseo, mochila para transporte a cuestas de niño, bolso de ella, bolso de él —no te cuento lo que llevaban los bolsos porque me quedo sin espacio— , patineta para ella…

Una vez montados en el burro, ¿qué haces? Pues nada, ¡arre burro! Le di al play de la app y todo para delante, que ya saldrá el sol por algún lado. La citada aplicación comenzó entonces su cuenta particular.

Minuto 1: Cuando los niños se dan cuenta de que soy yo el que conduce y que su madre escabulle el bulto, a la sordina, comienza el llanto. ¿Tengo que pasar así 36 kilómetros? —se oyen risas— suerte que están recién salidos del cole, agotados, y que no hayan dormido siesta ayuda. Se duermen.

30 minutos más tarde: Llegamos a casa. Se despiertan. Llanto. El pequeñajo se calla si está en brazos. Amen ¿quieres brazos? ¡toma brazos!, pero no llores. ¡A ver cómo bajo todo esto y no me quedo baldado! Escucho unas risas. 

Esa tarde: Nos vamos de paseo. En el coche llanto. Paseando por la calle se calla. ¡Venga hoy haremos kilómetros! Las risas vuelven a sonar.

Noche: Ducha = llanto. Cena = llanto. Vómito = llanto. Duermen… Descansamos hasta el próximo llanto. —Risas? ¿Quién ríe?— Me habían avisado de que el pequeño se despertaba a las 3:00 para tomarse el biberón —que resulta repetir el ciclo: vómito = llanto = brazos = más risas (esto empieza a preocuparme ¿de verdad las escucho?— pero no que la niña tenía el síndrome “mamá te echo de menos y por eso llora a cada hora para recordarlo”.

Sábado: Amanecida. 6:00 y ya en la tele sentado. Llanto, brazos, biberón, brazos, vómito, risas, llanto, brazos, risas, brasos, brazos, brazos… kilómetros, kilómetros… Así todo el día, para qué cansarte. Lo de las risas se vuelve preocupante. ¿Soy el único que las escucha?

Noche: Ducha = llanto. Cena = llanto. Vómito = llanto. Duermen… Descansamos hasta el próximo llanto. Las risas siguen. El biberón se adelanta es la 1:00. Vómito = llanto = brazos = más que risas ya es descojono. A las 3:00 se repite todo, no me extraña el pobre no ha comido. Preparo el biberón —vómito = llanto = brazos = más risas ¡Ahora sí!, miro el móvil, creo que la aplicación es la que emite esas risas. ¿Se ríe de mí?— La niña sigue recordando a sus padres a cada hora: las dos, las tres, las cuatro… Las risas van acorde.

Domingo: “Sí mi amor, mamá y papá vienen hoy.” Ahora el que se ríe soy yo. Para evitar los llantos ya lo tengo claro, brazos, brazos, brazos… Los vómitos también los evito, ¡Hoy a dieta! Según Aena el avión llega a las 15:30. A las 15:00 recibo un mensaje de mi hermana: “El vuelo se ha adelantado, cosa rara. Ya estoy en el aeropuerto. Te esperamos.”. Mi respuesta es clara: “Yo también estoy en el Aeropuerto”.

En menos de lo que sale un vómito, entrego niña, niño y pertrechos a sus desconsolados propietarios. Aún no se han montado en el coche cuando nosotros ya estamos en la autopista camino de casa. Esa tarde ninguno de los cuatro dijo uno sola palabra. Silencio total.

A día de hoy, todos somos felices. Me he borrado la aplicación del móvil y tengo una orden judicial que me libera durante, al menos, diez años y un día, de volver a quedarme con mis sobrinos, a no ser que el pago sea sustancioso. Las voces desaparecieron, llegué a la conclusión de que, o era una enfermedad mental transitoria, o mi propia estampa la que se reía de mi y de lo gilipollas que soy. El niño, el pobre que no tiene culpa de nada, fue a su pediatra y de ahí a un especialista y le han diagnosticado una enfermedad celíaca, que decidió debutar en mi casa, por aquello de descojonarse del mundo. A día hoy está en fase de recuperación y los vómitos han remitido.

Gracias por leerme.

PD. Enano, nada de esto importa, te queremos.