«Un día de pesca muy especial»

¿Has ido alguna vez de pesca?

Con los pies a remojo, mientras pescaban, continuaban hablando de sus cosas, a la vez que intercalaban miradas, sonrisas y saludos con los transeúntes que se paraban para observarles con curiosidad. 

Los tímidos peces se acercaban para olisquear el engodo y, poco a poco, irlo mordisqueando. Ellos movían con suavidad sus anzuelos.

—¿Tú estás seguro de que esto se hace así?

—Pero por supuesto, llevo años pescando en río y no puede haber mucha diferencia.

—¿Y porqué la gente nos mira y se ríe?

—Imagino que la envidia debe corroerlos. ¡Ya verás!, ¡no les hagas caso!, debemos mantener la calma para no asustar a los peces. Tu sonríe y que sigan su camino. ¡Pedazo guiso haremos con éstos pequeñines una vez los cojamos a todos!

—Buenos días caballeros —dijo una voz femenina que se les acercó—, soy la encargada del negocio, ¿saben ustedes que esto es un establecimiento de pedicura? 

Gracias por leerme.

«Motivos dudosos de un insomnio»

¿Duermes bien?

Pese a la época del año en la que estaba, Ana aún pasaba frío por las noches. Tapaba su cuerpo no solo con las sábanas «abrigaditas» que tanto le gustaban, sino que además aún mantenía el edredón nórdico y el pijama de franela. Pero no le era suficiente. Le costaba conciliar el sueño y, cuando lo hacía, este solo duraba hasta la media noche, después se desvelaba y comenzaba su periplo nocturno.

En ocasiones veía llegar el amanecer sin volver a pegar ojo. Otras noches, superada por la incomodidad que le proporcionaban sus ronroneantes ideas y la propia cama, se atrevía a levantarse e ir a la cocina, sin hacer ruido para no despertar a su marido, y así calentar, como pócima casera, un vaso de leche con el que recomponer su interior e intentar volver a conciliar el sueño. Este solía ser el mejor remedio, aunque había noches, como aquella, en la que eso no le era suficiente.

Sus ojeras, el cansancio, el mal humor y el rictus de su cara empezaban a trasladarse a su corazón. Apenas hablaba y rara vez sonreía. Había llevado a entrar en un círculo vicioso.

Según había leído, en una de esas revistas que ojeaba en la peluquería, los motivos del insomnio dependían de la hora en la que se producía. Así, podía deberse a distintas causas:

  • De 23:00 a 1:00: Por culpa de una decepción emocional.

  • De 1:00 a 3:00: Relacionado con la ira.

  • De 3:00 a 5:00: Asociado con la tristeza.

  • De 5:00 a 7:00: Por un bloqueo emocional.

Recordó aquellos datos y el nerviosismo se volvió a apoderar de ella, haciéndola dar un giro más en la cama. Debía plantarle cara a aquel insomnio. Quizás su caso fuera de difícil solución, pues su falta de sueño lo sufría a todas horas. Quizás debería pedir ayuda. Quizás debería cambiar de vida. Quizás debería buscar más besos y abrazos, y menos recriminaciones y explicaciones. Quizás su caso fuera de más fácil solución, pues quien podía ayudarle yacía a su lado sin saber lo que le estaba ocurriendo. Quizás solo tenía que hablarle.

Gracias por leerme.

PD: ¿Duermes bien? ¿Cómo lo haces? ¿Qué ronronea tus sueños?

«Tan solo media luz»

Te imaginas que una luz te lleve a una historia para adulos.

Aquella luz encendida era la señal acordada. Sin hacer ruido abrí la cancela y entré. Como esperaba, la puerta de la vivienda también estaba abierta. Ella me esperaba en el umbral.

El abrazo con el que me recibió resultó cautivador, como aquellos que se daban en las películas antiguas. Hacían mucho tiempo que no nos veíamos a solas. La excusa de entregarme aquel papel era perfecta e inofensiva. La puerta se cerró.

Con la emoción del momento las llaves del coche se me cayeron al suelo y cuando me agaché para recogerlas, lo hice sin darme cuenta de que ella también lo hacía. Sin querer nos dimos un cabezazo por el que ambos caímos al suelo. Ella quedó sobre mi, con sus piernas abiertas sobre una de las mías.

Su blusa, medio abierta, mostró uno de sus pechos protegido por un precioso sujetador negro de encajes. Ella se dio cuenta de hacia dónde iba mi mirada. Lejos de apartarse sonrió y sus gruesos labios se abalanzaron sobre mi boca. No pude evitarlo.

Una de mis manos se apoderó de su pecho mientras la otra la asía por la nuca para evitar que se despegara de mi boca. Al mismo tiempo sus caderas empezaron a moverse sobre mi pierna. No costó nada desprendernos de nuestras ropas.

Allí mismo hicimos el amor. Cambiamos de posición constantemente; los dos queríamos dominar la situación y los dos queríamos ser dominados por la ocasión. Ambos jadeábamos desenfrenadamente sin poder decir una sola palabra hasta que alcanzamos el orgasmo casi a la vez. Al terminar, nos quedamos acostados sobre aquella alfombra durante unos minutos más, hasta que, por fin, reunimos las fuerzas necesarias para recuperar nuestras ropas y con ellas nuestras vidas.

Ahora cualquier excusa es buena para vernos a solas, tan solo tengo que esperar la señal, ver aquella luz encendida, para saber que está sola en casa y poder volver a abrazarla.

Gracias por leerme.

«Convertirme en la bruja Lola y mis poderes premonitorios

Lo que me falta es comprarme una de estas.

Mi madre siempre nos ha dicho que tiene ciertos poderes adivinatorios. Hace tiempo que empiezo a pensar no solo en que tiene razón, sino que además éstos se heredan.

Un mes atrás me acordaba  por pura casualidad de (M) cuando, al abrir el Facebook, me enteré que le habían detectado algo y que ya estaba en vías de solución. Hoy, casualidades o premonición, (M) lo ha recordado, también en su Facebook, celebrando ese mes de éxito, y que ya está dando la lata, como siempre ha hecho.

He aquí el motivo por el que traigo a colación este post. La conjunción de dos acontecimientos de parecida índole, que me han llevado a pensar sobre este extraño embrujo que poseo.

El segundo de los casos es que, en la tarde de ayer, sin venir a cuento, mi pensamiento se fue a la búsqueda de mi gran amigo y hermano (F), del que hacía algún tiempo que no sabía nada. Llamé un par de veces por teléfono sin suerte lo que me produjo cierto mal estar. Cuando me cogió la llamada, sin más palabras, me llamó «brujo», como si de un insulto se tratara. Lo hacía mientras se reía porque hace tiempo que sospecha de mis poderes de bruja Lola. Estaba recién operado y no había dicho nada a nadie —o casi, todos sabemos que le gusta hacerse un poquito la víctima y es un poco llorona—. Todo le ha salido bien.

Hablamos un rato, nos reímos de la vida, de nuestras sombras y, en seguida, me acordé de aquella vez que en Los Abrigos, una señora nos paró para informarnos que ella tenía «poderes mentales e incluso curativos» —fue la expresión que usó—, y que a mí me señaló con el dedo diciendo «y lo sabes» —al más puro estilo Juli—, dando a entender algo que yo, en ese momento no entendí. Ahora creo que hablaba de nuestras semejanzas adivinatorias, aunque yo de curativo….

Total que como estoy en esas, ahora me he acordado de otras personas: (A), (B), (C), (D) y (E). Tranquilos, sé que todos están bien.. De (G), (H), (I) y (J) jamás he pensado en ellas; no sé si eso es bueno o malo. Pero ahí están. Mañana les llamo que al final no cuesta nada hacerlo y mantener a las amistades activas es siempre un placer. Tú también podrías mandarme un mensaje, más que sea dentro de una botella.

En cuanto a (P), siempre la sueño; a (X), rara vez la veo; a (M) y a las (S); las cosas les van rodadas. A los demás, que no he citado, prefiero ni hacerlo, por si las moscas.

Bueno, ya sabes, si estás en la lista que he citado estate tranquila que estás a buen recaudo, que lo mío siempre es para bien, pero si no eres de los que he citado, cuídate mucho, que nunca se sabe si estos poderes son ciertos.

Gracias por leerme.

P.D.: Entre otros de mis poderes quiero destacar el de servir ginebras, ¡qué quieres que te diga, las hago buenas de verdad!

¡Te toca a ti!: ¿Tienes algún poder? ¿Crees en ellos? ¿Cuál te gustaría tener?

«Preparando la adoración de Don Carnal»

¿Vas a salir algún día? ¿Tienes preparado tu disfraz?

Hace tanto que no salgo en los carnavales de Santa Cruzesta es la última vez que te lo conté—que no sé si estaré preparado para este fin de semana. Sí, amenazo con salir, y disfrazado, aunque primero necesito hacer un pequeño repaso a mis ideas.

Por lo que recuerdo de la tradición Don Carnal tenía fama de juerguista —esto ya me va sonando — y de gustarle la buena vida. Doña Cuaresma, por el contrario, era una mujer seria y muy religiosa, que odiaba los bailes y las celebraciones, por lo que el enfrentamiento entre ambos fue algo irremediable.

Según parece, Don Carnal resultó triunfador en la contienda y, tras la celebración de la victoria, Doña Cuaresma aprovechando un momento de debilidad, que imagino sería por culpa de la borrachera, para encerrarlo durante cuarenta días, hasta la llegada de la Semana Santa.

Durante el Carnaval, según parece, todo está permitido —esto no sé si lo recuerdo—, no existen los tabúes y hay libertad de acto y pensamiento. Así se celebra esta fiesta por todo el mundo, con disfraces y máscaras, alegría y desenfreno. Y en esas estoy, mentalizándome.

¿Me ayudas a revisar la lista de cosas que necesito?:

  • Disfraz (falda, camiseta, bolso, guantes y gorro). ✔️

  • Peluca.✔️

  • Maquillaje.

  • Colegas.✔️

  • Reserva para la cena.✔️

  • Bebidas.

Necesito tu ayuda que seguro que tienes mucha más experiencia que yo, o, al menos, la mantienes activada: ¿Me falta algo? ¿Algún imprescindible que notes que me falta? ¿Vas a salir? ¿Qué disfraz es el que crees que sería mi ideal? ¿y el tuyo?

Ya te contaré el resultado.

Gracias por leerme.

«Una historia sin adjetivos»

(NOTA ACLARATORIA: El presente relato corresponde a la semana número 4 de los «52 retos de escritura para el 2018» planteado por LITERUP, que puedes seguir en las redes sociales con el #52RetosLiterup. En este caso la condición que debe cumplir el texto es: «Crea un relato sin adjetivos.» Podrás leer el resto de los relatos que he escrito si pinchas aquí).

La palabras son como las personas, necesitan: nacer, crecer, nutrirse, relacionarse, reproducirse y morir. Se parecen tanto a nosotros que, de la misma manera, las hay de todo tipo: sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios…

Hace tiempo me tropecé con una de ellas. Era un adjetivo, sin género ni número. Eso sí que la diferencia de la humanidad.

Yo iba a la compra y ella paseaba, como buscando algo. Me explicó que se había perdido, pues su función principal en esta vida era la de acompañar al sustantivo para denotar sus cualidades, propiedades y relaciones de diversa naturaleza,. No encontraba a ninguno con el que formar pareja. Esto también la asemeja a la humanidad.

Me compadecí de ella, así que la metí en mi mochila y la he traído a casa. No molesta. Apenas hace ruido y no ensucia. La tengo colocada sobre una estantería de mi despacho, apoyada contra el diccionario y un par de libros de escritura que consulto habitualmente.

Desde allí, mientras escribo, ella me mira y, aún sabiendo que no está cumpliendo con su verdadera función, sonríe, ya que sabe que me hace compañía. Yo, a ratos, le hablo y le recuerdo que abusar de su uso no es adecuado y que, tarde o temprano, encontraremos su sustantivo, a la que la uniré para siempre, hasta que, como la humanidad, pueda morir en paz.

Gracias por leerme.

«¿Te encerrarías conmigo en un ascensor?»

Solo mirar este ascensor, tiemblo.

¿Sientes claustrofobia? ¿Alguna vez te has quedado encerrado o encerrada en un ascensor? ¿Qué es lo que te pasa en una situación así? ¿Te encerrarías conmigo en un ascensor?

Te confieso que tengo pánico a quedarme encerrado en uno. En situaciones normales subo y bajo las escaleras, las veces que hagan falta y los pisos que hagan falta, no me importa.

Como en todo, siempre hay una excepción. A primera hora de la mañana, cuando llego al trabajo y aparcamos el coche, en la planta menos dos, como reconozco que no tengo fuerzas para subir andando hasta la zona en la que tenemos el fichaje, me monto en él, eso sí, miro de reojo las luces del tablero de mando. Después sí que subo hasta la cuarta planta, a pata.

Intentar describir lo que siento en una crisis de claustrofobia no es fácil. Veamos:
«Cuando me he quedado encerrado mi cuerpo empieza a sentir un pequeño sudor, que va mojando mi frente. La respiración empieza a entrecortarse y parece que se me cierra la garganta, impidiendo la entrada de aire. El sudor continua espalda abajo y eriza mi vello. Mi mente se obnubila y soy incapaz de razonar. Las contracciones musculares se hacen visibles y no puedo parar de moverme. La respiración se acelera. El corazón cada vez palpita con más ritmo. Al principio, poco a poco, intentando mantener la compostura, me quito la chaqueta, me remango las mangas de la camisa…; después, con avidez, desabrocho los botones que me oprimen y el jadeo empieza a hacer su presencia. Mis manos no paran de tocar. Me descontrolo. Recuerdo chillar, aullar, gemir y, por último…».

¡Ups! yo quería hablar de las sensaciones de la claustrofobia, pero al parecer, las mentes sucias que están leyendo esto, despacio y en voz alta, están pensando en otra cosa.

Gracias por leerme.

«Una decisión para toda la vida»

Hay decisiones que se toman de aquella manera y duran toda una vida.

(NOTA ACLARATORIA: El presente relato corresponde a la segunda semana de los «52 retos de escritura para el 2018» planteado por LITERUP, que puedes seguir en las redes sociales con el #52RetosLiterup. En este caso la condición a cumplir es: «¿Recuerdas tu peor noche? Cuéntala desde el final hasta el principio.» Podrás leer los otros relatos que he escrito si pinchas aquí).

Llegamos al hotel cuando el alba comenzaba a dar sus primeras señales de vida. Todo lo contrario que nuestro ánimo, destrozado por la noche de alcohol y la feliz ocurrencia de mi compadre.

El trayecto desde el centro de la ciudad lo hicimos a pie. Más de treinta minutos andando, aún borrachos, y cojeando por culpa de aquel dolor en el glúteo. Yo el derecho y él en el izquierdo. Además nos habíamos quedado sin dinero pues habíamos bebido mucho y aquel gasto fue del todo imprevisto.

Por suerte, a mitad del camino, habíamos encontrado uno de esos negocios, regentado por chinos, que abren las veinticuatro horas, y pudimos comprar un botellín de agua y un paquete de galletas que devoramos, en un mano a mano, casi sin pestañear. Eso nos ayudó a mantener el silencio. En mi fuero interno, muy en el fondo de él, sabía que aquello no había sido una buena idea, aunque cada vez que nos mirábamos, nos destornillábamos de la risa orgullosos.

No recuerdo como llegamos a aquel local. Quizás fuimos atraídos por sus luces de neón y los grandes carteles de su escaparate. La decisión la tomamos entre los dos, en un momento de exaltación de la amistad, que comenzó a olvidarse en el mismo momento en el que descubrimos que hacerse un tatuaje en las nalgas, con el símbolo de Playboy, por muy gracioso y valiente que nos pareciera, no estaba exento de dolor y nos acordaríamos toda la vida.

Gracias por leerme.

«Verdades divinas»

Hay charlas con el Supremo que, quizás, es mejor no tener.

(Semana 1. «52 retos de escritura para el 2018» #52RetosLiterup)

Dios me puso en el paraíso y me acompañó de Eva. Nunca he tenido muy claro las razones de esto. Quizás no quería verme solo; quizás asombrado de lo bien que me hizo, quiso repetir su éxito; quizás fue para darme más sabiduría; quizás…

—¿Qué andas farfullando Adán?

—Hola Dios, no sabía que podías escuchar mis pensamientos.

—Hijo mío, yo lo lo puedo todo, aunque a veces Adán, a veces pienso que… Bueno, dime.

—¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué hiciste a Eva tan agradable?

— Es evidente, para que te sintieras a gusto a su lado.

—¿Porqué la hiciste tan habladora?

—Para que sus palabras te hicieran compañía.

—Y, y…y, ¿por qué la hiciste tan sexy?

—Es evidente Adán, para que te enamoraras de ella.

—Dios, ¿Por qué parece tan tonta?

—¡Parece tonta dice!, ¡parece tonta!, ¡ja, ja, ja! ya te enterarás ya, ¡ja, ja, ja!…

—Dios no te marches, ¿Dios?, ¿Dios? ¿Porque ríes de esa manera? ¡Me estás asustando! ¡Diossssssssss!

Gracias por leerme.

«Como una puñetera cabra»

Como una puñetera cabra. Lo sé.

Semana 0 #52RetosLiterup

Siempre me lo has dicho, ¡estás como una puñetera cabra!, lo sé. en esta ocasión ya te estoy dando la razón.

Resulta que con esto del año nuevo me he venido arriba y he decidido apuntarme al reto literario «52 retos literarios para el 2018», que proponen los de LITERUP. A partir de ahora cada martes tendrás una nueva entrada en el blog. Ni que decir tiene que tus comentarios, «likes», «RT» y… son de agradecer.

La cosa va mas o menos así: Ellos proponen 52 temas o condiciones que cada semana debe cumplir el texto así que cada uno de ellos deberá cumplirlo. Además deberán estar identificados con el #52RetosLiterup.

Este post lo utilizaré a modo de índice —por eso aparece como semana 0—, colocando al lado de cada una de las propuestas semanales, un enlace para que puedas acceder a todos ellos sin necesidad de volverte tan majareta como yo.

Condiciones de los textos:

1. El argumento de tu relato es tu chiste preferido. (Aquí lo tienes)
2. ¿Recuerdas tu peor noche? Cuéntala desde el final hasta el principio.(Aquí lo tienes)
3. Piensa en tu libro favorito e imagina un fanfic, pero con animales. (Aquí lo tienes)
4. Crea un relato sin adjetivos. (Aquí lo tienes)
5. Te toca escribir un relato de fantasía épica. (Aquí lo tienes)
6. Vete a tu diario (papel o digital) favorito y busca una noticia rara. Escribe el relato como si fueras uno de los protagonistas.
7. Haz un relato ASMR para que tu lector se relaje leyéndolo. Suelen desarrollarse en entornos naturales, con cuentas atrás, descripciones muy detalladas y mucha sinestesia. Si estás un poco en blanco te recomiendo que entres en algún canal de ASMR como el de Luna Cántor para entender qué es.
8. Desarrolla un relato en el frente, en la Primera Guerra Mundial en concreto.
9. Tienes prohibido utilizar la palabra “locura” (y cualquiera de su familia). Tu relato se desarrollará en un manicomio.
10. Describe una pesadilla que hayas tenido, pero en tercera persona. Y sin expresar sentimientos. Ah, se me olvidaba: es de terror.
11. Esta semana tienes tema libre pero sin descripciones: solo diálogo (y acotaciones).
12. Esta semana toca un relato con una canción o poema como tema central de tu texto.
13. Alguien le deja anónimos a un profesor de primaria. Aparece el cadáver de un niño en el patio. Narra qué ha pasado.
14. Tu texto empieza con “si yo soy creyente, pero no he podido evitarlo” dicho a un policía.
15. Escribe un relato en que tres personajes mitológicos (no importa la cultura) son los protagonistas.
16. ¿Cuál es el personaje que más odias de la literatura? Narra una cita con él/ella en la que acabas muy enamorado/a.
17. Busca “objeto” en Google Imágenes. La penúltima foto te presentará al protagonista de tu relato.
18. Imagina pasar un día con la persona a la que más admiras del mundo.
19. Piensa en tu personaje de la infancia favorito (Anastasia, Ariel, Vaca y Pollo..) y haz que haya cometido un asesinato. Describe cómo ha llegado a matar.
20. Un relato que acabe con “Yo por mi hija MA-TO”.
21. Te damos una frase como punto de partida y lo demás lo añades tú:”¿¡Qué hay en la caja!?”
22. Un/a anciano/a tiene que rescatar a su nieto y solamente puede contactar con el secuestrador con un iPad. Nárralo en clave de humor.
23. Ponte un poco escatológico y cuenta un nacimiento.
24. Te han secuestrado y eres ciego. Tienes una hora para salir o estás muerto.
25. Piensa en tus tres novelas favoritas. Coge al protagonista de la uno y la dos y crea una historia con ellos en el universo de la tres.
26. ¿Qué pasaría si un dictador de tu elección fuera en realidad el bueno? Intenta ofrecer un relato irónico (por favor) sobre cómo se defendería ante el mundo.
27. Abre un diccionario (o un libro común en su defecto) y la primera palabra que te aparezca será el arma de Chèjov de tu relato.
28. Un relato que comienza en clave romántica, pero desde el punto de vista de un/a maltratador/a. Empieza “engañando” al lector y ve poco a poco creando esa atmósfera de acoso.
29. Mata al chico. Literal o figuradamente, mata a esa figura infantil que habita cerca de ti, Jon Nieve.
30. Enhorabuena, esta semana el tema es libre, pero sin utilizar una sola vez la “e”.
31. Escribe una escena de sexo, pero narrada por un mirón.
32. Un relato en que aparezcan las siguientes palabras: longevo, galeón, Whatsapp y uña.
33. Mata (en el papel) al profesor que más odiaste en tu vida estudiantil.
34. Tu protagonista tiene que ser una guerrera.
35. Imagina que eres un personaje histórico relevante y describe el día de tu muerte con su filosofía.
36. El aclamado apocalipsis zombi ha llegado. ¿A quién salvarás: tu madre, tu pareja o tu mascota? Solo puede quedar vivo uno.
37. Un asesino anda suelto por tu ciudad y tienes que ayudar a la policía a atraparle.
38. ¿Sabes lo que es la sinestesia? En tu texto tendrás que describir cambiando los receptores de los sentidos.
39. Pon la oreja en una conversación en la calle. Escríbela en forma de relato llenando los huecos.
40. Escribe en primera persona del plural en presente de indicativo un relato con tres tristes tigres como protagonistas. Puedes empezar con “Nosotros comemos trigo en un trigal…”
41. Lo siento, pero vas a tener que acabar un relato con “un sueño de Resines“.
42. Escribe el relato de una persona invisible que se cuela en su lugar favorito del mundo.
43. Toca un relato en clave de thriller redactado en segunda persona.
44. Escribe La Odisea, pero con un perro de protagonista. O cualquier otro animal, escoge sin miedo. Total, es tu cuento.
45. ¿Qué pasaría si uno de tus padres matase al otro? Escríbelo en futuro.
46. Imagina que fuera el último día de tu vida. Comienza en clave de humor, pero tienes que acabar provocando una lagrimita.
47. Relato de tema libre pero descriptivo, sin un solo diálogo.
48. Tu texto es el día a día de una persona atrapada en el cuerpo de otra. Lo sabe desde hace años y lo asume como algo normal, pero no olvida su vida de antes. Puedes darle un tono filosófico, psicológico, de terror, fantasía…, como quieras.
49. Para esta semana toca un cuento de piratas.
50. ¿Sabes lo que es la prosa poética? Pues será tu forma de narrar esta semana.
51. Reescribe el final de la última película que has visto.
52. Has matado a alguien y tienes que deshacerte del cadáver la noche del 31 de diciembre.

Como ves la oferta es muuuuuuuy variada. La locura en la que me veré envuelto está servida. Esta noche comienzo. Vamos a ver qué pasa.

¿Seré capaz de cumplir el reto? ¿Estaré a la altura de las circunstancias o me he meado fuera del tiesto? ¿Apoyarás esta locura mía?

Gracias por leerme.